Informe Final (2008)

PROYECTO FONDECYT “IDENTIDAD E IDENTIDADES, LA CONSTRUCCIÓN DE LA DIVERSIDAD EN CHILE”

Informe Final y borrador de conclusiones generales y teóricas[1]

José Bengoa

Bordes y desbordes.

El año 2010 se conmemorarán en Chile los doscientos años de la fundación de la República. Es un horizonte cercano y fundamental cuando se habla de identidad e Identidades. Independiente de la voluntad de cada cual, de los entusiasmos y desánimos de las coyunturas sociales y políticas, el Bicentenario de la República se ha transformado ya en un momento de “evaluación” socio cultural. La pregunta que se hacen los chilenos en cada uno de sus rincones es y será sin duda la mas evidente: qué une a los chilenos, cuál es su memoria común y compartida y cómo cada uno de los “sectores” diferentes que forman esta sociedad se sienten unidos frente a un pasado y futuro común. ¿Cómo han afectado a cada uno de estos grupos los procesos de modernización, algunos de carácter compulsivo, que han sacudido a la sociedad chilena en los últimos quince años? ¿Cómo esos procesos de modernización redefinen a cada sector, localidad, grupo, frente a la sociedad mayor y al estado?

Durante varios años desarrollamos el Proyecto “Identidad e Identidades, la construcción de la diversidad en Chile”, que ha permitido a un equipo amplio de investigadores y tesistas, involucrarse en las mas diversas situaciones locales. Hemos caminado por los bordes de la sociedad. Por sus fronteras muchas veces peligrosas. No pocas veces indeseables e impresentables.

En eso consiste la aventura científica. En perderse en lo desconocido, en marearse en medio de la confusión y hacer un esfuerzo, la mas de las veces incompleto, frustrado y no pocas deseperado de comprender lo que se ve.

Chile es visto siempre desde el centro. Las memorias que se trasmiten en forma oficial son las de sus centros, de sus elites, de el Estado, de próceres y personalidades destacadas, mas hombres que mujeres. Si para algo existe la antropología es para confundir esas memorias y llenarlas de preguntas que vienen desde las exclusiones, desde los silencios.

Las localidades y mas bien lo local, pareciera no hablar en Chile. La vida local transita en silencio salvo cuando hay crímenes, derrumbes, terremotos o elecciones. Posiblemente ocurre lo mismo en muchas otras sociedades. Es por ello que dijimos al comenzar el proyecto de investigación que queríamos analizar el país desde sus bordes, desde sus fronteras invisibles. Fue la única intuición que guió la multiplicidad de casos que se han estudiado.[2] Quizá esta idea que nos ha perseguido en estos años frenéticos en que se ha podido viajar desde Arica a Quellón en la Isla de Chiloé, revolviendo paisajes, conversando, registrando en Video discusiones que según nuestra metodología le denominamos “Debates Grupales”. Mas aún la posibilidad de largas permanencias de jóvenes tesistas de antropología, de varias universidades, su involucramiento en esas sociedades, en algunos casos al nivel de “inmersión”, permite una comprensión quizá diferente a la de una mera reflexión estadística. Nada de lo que vimos aparece normalmente en los diarios. Cientos de personas marchando con pancartas por la playa de Cobquecura sin que nadie lo sepa, ex buzos nacidos a resuello, exportando ostiones a Europa, viejos campesinos recordándose del tiempo de las haciendas, de los patrones, de cuando la vida era bonita, en fin, mundos de silencios donde pareciera que la sociedad chilena y sus temas no llegan. No es para nada fácil comprender todos estos fenómenos, unirlos en un todo coherente, y quizá ni siquiera debería ser un objetivo a perseguir.

Porque los bordes de nuestra sociedad se contaminan de los desbordes de sus centros, de las decisiones que allí se toman. Ya lo enseñaba nuestro maestro Andrés Gunder Frank, siguiendo a Sweesy y Baran, [3] que entre el centro y las periferias hay un encadenamiento misterioso. Buscaron esas cadenas de manera infructuosa y cada vez se les escapaba lo esencial. La teoría no dio cuenta de la complejidad de esa realidad. Hoy se habla de “globalización” y no son pocos los que tratan de atrapar estas relaciones utilizando neologismos de una fealdad tan grande como “gloncalidad” u otras brutalidades del estilo. No quieren decir algo demasiado diferente a la de los viejos dependentistas desprestigiados.

Lo que no cabe duda es que en las localidades se produce un doble movimiento, el de borde y el de desborde. Es un borde porque se agita con los movimientos que se producen en el centro con mayor violencia como es fácil comprender cuando se sacude un mantel. Pero es desborde también ya que a veces hay reacciones, y esas reacciones aunque uno no las perciba con demasiada claridad son los únicos procesos que van a cuestionar profundamente a los centros.

Estos oleajes de bordes y desbordes los pudimos observar de una manera emblemática en la Caleta Perales, en la desembocadura del rio Itata.[4] Escuchamos y registramos en video una serie de relatos confusos acerca del modo cómo esa apacible comunidad de pescadores, en la que son todos parientes, se hizo pedazos. Se desataron conflictos de enormes proporciones que llegaron hasta enfrentamientos con armas entre los pescadores y entre parientes.[5]

Desde una Caleta pequeña y alejada, se percibe el rumor del funcionamiento de las grandes inversiones, del tipo de desarrollo que vive el país. No se mencionan ni se saben las cifras del crecimiento económico, sino solamente se reciben sus consecuencias. Aparecen en la localidad unas personas extrañas, jóvenes universitarios, muchos de ellos sociólogos e incluso antropólogos, los nuevos “ingenieros sociales”, prometiendo, manipulando, dividiendo, destruyendo lo único que tienen, su comunidad. “Capital social” le denominarían algunos. Lo local y lo global chocan y se vinculan casi físicamente unidos en un complejo sistema de redes interrelacionadas. Las mujeres pescadoras son estigmatizadas, “esos pescados vienen de una caleta contaminada” y no pueden venderlos. Hasta los carabineros les prohiben la venta de los pescados que provienen de las aguas del rio Itata que han sido declaradas por la CONAMA como absolutamente limpias y descontaminadas. La policía a veces dice la verdad.[6]

Podríamos concluir esta primera observación hablando de la “estigmatización de los bordes”. Es lo que hemos visto con los vagabundos, obviamente, con los pobladores de las poblaciones populares de Santiago, “la Sangregorio” para qué decir….., con los mapuches, los jóvenes huillches de Huequetrumao, los pescadores de las caletas que creen ser vistos como hediondos, que además no los toman en cuenta para nada ni nadie…..en fin.

Pero los bordes, y era la hipótesis central, al comenzar el proyecto de investigaciones, no solo es el lugar donde se expresan las consecuencias de lo que ocurre y se decide en los centros, también es allí donde se producen fenómenos de cambio, es a lo que le denominamos “desbordes”. Los centros no tienen dinámicas de transformación. Ni el Estado, ni el mercado en sus centros tiene la capacidad de cambiarse así mismo, eso ya es bien sabido. Son fuerzas que transforman el resto de la sociedad de acuerdo a sus reglas y principios, a sus ordenanzas. Pero esas normas centrales son inamovibles, como la “Sagrada Constitución” o la mucho mas sagrada “Propiedad privada”. Es en cambio en los bordes donde se dan procesos que van a transformar a la sociedad a la larga.

El estudio de la Población San Gregorio en Santiago es un primer ejemplo de lo que acá afirmamos. Nació como una población obrera y existe la mitología de cuándo el Presidente de Estados Unidos, D. Eisenhower, acompañaba a Don Jorge Alesandri a su inauguración. Mito de origen, como tienen todas las culturas y sociedades con memoria, lleno de dignidad y nostalgia. Los obreros fueron dejando de serlo y la población comenzó poco a poco a subsistir en el borde de las actividades legales. Hoy es una población criminalizada y estigmatizada. Las consecuencias de ello son múltiples, pero no cabe duda que determinantes para la sociedad chilena en su conjunto que ha entrado al tema de la inseguridad ciudadana con un evidente tono de histeria colectiva. No son gratuitos los bordes. Nadie quizá previó que la desindustrialización compulsiva, el castigo y destrucción de la clase obrera industrial formada en el siglo veinte y habitante dominante de poblaciones como la San Gregorio, iban a tener estos resultados. Las historias de vida muestran que los padres eran obreros industriales, textiles, gente integrada a la sociedad de los años cincuenta y sesenta. Desde el Zanjón de la Aguada se los llevaron con respeto y dignidad a las nuevas casas que inauguraba el Estado, el Servicio de la Vivienda Urbana como se denominaba. Hoy, el Subsecretario del Interior entra a la Población de noche y fuertemente armado en una operación bélica destinada a asustar, estigmatizar, dejar tranquilos medianamente a los habitantes de los barrios centrales aterrados por el desborde del “Indio Juan”, famoso delincuente, a quien nunca han visto, ni verán.[7]

Los pescadores no solamente viven en el borde del mar, sino que están en el borde de la sociedad. Su vida es dura, como se puede imaginar. Mehuin y Queule, Cobquecura y Perales, son cuatro caletas que hemos visitado, conversado, salido a pescar en las noches, y dónde las dinámicas de rechazo, de “reclamo” para usar el concepto técnico que hemos acuñado[8] son cada vez mas complejas.[9] Desde que comenzamos la investigación el sector pesquero se ha ido rebelando cada vez con mas dureza, siendo hoy por hoy uno de los nacientes o potenciales movimientos sociales existentes en este país. Las acciones recientes contra las salmoneras en Puerto Montt y las movilizaciones en diversos puertos muestran el “desborde del borde costero”.

Lo mismo ocurre con los “bordes étnicos”. El último estudio de terreno realizado en Huequetrumao, Comuna de Quellón, nos mostró de manera violenta esta relación. Un conflicto desconocido en la prensa nacional, quizá silencioso y silenciado, ocurre entre los grandes empresarios de los nuevos Parques ecológicos y las comunidades huilliches. Numerosas familias se han “tomado” sectores de esos parques.[10] Subimos a conversar, escuchar de estos procesos de desbordamiento.

No cabe demasiada duda que la “cuestión mapuche” tiene hoy en día en la sociedad chilena una centralidad enorme. Se podría decir, jugando con las imágenes, que los bordes étnicos se han desbordado y han inundado el centro, o lo ponen en alerta de inundación. El estudio en profundidad de tres comunas mapuches en este proyecto y de una huilliche, muestra estos procesos de cambio, que sin mayor algarabía se están produciendo en las profundidades de esas localidades.[11]

El caso de los vagabundos es quizá el límite mas profundo de la frontera cultural. El estudio realizado en Santiago, Santiago y Valparaíso, muestra esa enorme población flotante urbana, que se desplaza a través de diversas rutas de sobrevivencia y caridad. Es la “interpelación absoluta” como diría Bataille. El temor a caer en el abismo de las masas populares. La frontera de la decencia, de la vida sedentaria y el retorno al nomadismo.[12]

No todos los casos son de desbordes. El carácter excluyente va acompañado también de inclusiones parciales. Los pescadores y buzos de Tongoy se han transformado en “cultivadores del mar” y venden sus productos a los mercados extranjeros mas exigentes.[13] Los Municipios con Alcaldes mapuches y aymaras muestran posibilidades muy interesantes y son apreciados por los comuneros. Pero no son muchos los procesos de inclusión que se pueden observar en los bordes del mundo popular y social chileno actual.

Hay localidades donde la desagregación y ausencia de nuevos patrones de integración son muy fuertes, aunque por las condiciones económicas existentes hay un nivel muy bajo de reclamo. El estudio realizado en San Clemente, Talca, muestra la precariedad post hacendal de los “poblados rurales”. Es un caso en que la ciudad y sus esquemas laborales, sociales y culturales se ha expandido al campo, como ocurre en muchos lugares en Chile.[14] La comunidad hacendal se hizo pedazos y no ha sido reemplazada por otro cuerpo significativo, por ejemplo el de la ciudadanía urbana. Poblaciones con luz, agua, televisón, colgadas a la farándula, observando desde la lejanía la modernidad a través de sus instrumentos y baratijas. Un día van a trabajar a Talca a un supermercado, barriendo o incluso de cajera, y en otro período se reúnen en equipos de trabajo, cuadrillas, para ir a recoger choclos, uvas, tomates. Su identidad confusa los lleva a decirse que son pobladores, campesinos, porque finalmente la referencia al campo la traen de sus padres.

En el Huique en Colchagua, vimos en cambio un alto nivel de nostalgia hacendal, fuente de identidad y tradicionalismo. Las respuestas son variadas y múltiples. El campo se llena de caballos y huasos, que si bien ya no tienen funcionalidad alguna, son parte de la búsqueda de esas comunidades perdidas y sostén de sociabilidad. Hay que aferrarse a lo que en algún minuto implicó la comunidad hacendal. Vemos en la zona central de Chile un proceso “revivalista”, otra palabra atroz, de las así denominadas culturas tradicionales. Caballos, rodeos, “falsos huasos”, payadores de velorios de angelitos sin angelitos[15]

La “ecuestrización” del campo es quizá uno de los fenómenos de mayor interés en la actualidad. En muchas zonas hay mas caballos hoy en día que cuando eran útiles para transportarse y trabajar, en tiempos de las haciendas. Las fotos de los Huasos del Huique publicadas por George Mc Bride, frente a la Iglesia[16] de la hacienda, mostraba en los años veinte menos huasos y caballos que la foto que nosotros hemos tomado en el año 2006. Prestigio, nostalgia, “revivalismo”, necesidad neurótica de establecer quienes somos, eso que llaman “identidad”, vaya a saber…[17]

En Canela y Andacollo se podía suponer todo. El paisaje sigue inalterablemente seco. Pueblos desiertos durante buena parte del año que se animan para la fiesta en el caso de Andacollo en que miles de personas marchan a rezar y bailar a la Virgen. Andacollo y canela según los datos que hemos elaborado son las dos comunas que en Chile tienen mas alta proporción de personas que trabajan en la minería. Casi igual que Chuqicamata, que obviamente es un enclave. Lo primero que uno sabe es que ambos lugares la minería está en crisis y que han cerrado numerosas faenas. Sin embargo el auge minero del norte grande ha conducido a que decenas de jóvenes, hijos de mineros y con la minería en la sangre, trabajen siete dias en la mina y otros siete vivan en sus casas del pueblo. “Siete con siete” se llama el sistema. Eso no lo podíamos suponer. Hay un mejoramiento de la vida pueblerina, aunque en el lugar no existan fuentes laborales[18]. A esto le llamamos la “sobreinversión en servicios” de las localidades, que llevan a que sea atractivo vivir en esos lugares tranquilos, trabajando a muchos kilómetros de distancia. Diversas formas de articulación. La cultura y la identidad juegan un papel determinante a la hora de enfrentarse a los mercados laborales. Si no existiera esa “herencia minera”, no tendrían esos jóvenes tan fácil acceso a las minas, a las del Norte Grande, a las grandes mineras a pesar de que sus familias quizá solo trabajaron en pirquenes.[19]

Los datos no son aún concluyentes y existe una distancia entre las cifras censales que hemos procesado y estudiado y las evidencias particulares que hemos visto en el ámbito de las localidades rurales. Los censos muestran el despoblamiento de las localidades pequeñas. Los jóvenes se van y quedan solamente los viejos. La experiencia en cambio de terreno muestra el fenómeno de las “migraciones de ida y vuelta”, la doble residencia, e incluso la repoblación por retorno de los que alguna vez se fueron. La teoría de la “sobreinversión de servicios” quizá se cumpla con dificultades pero hay tendencias que así lo muestran. Esta señala que al existir una brecha entre el campo y la ciudad en cuanto servicios la acción del Estado trata de acortarla. Para ello lleva los servicios urbanos al campo y a los pueblos. A la corta se produce la paradoja que los servicios de los pueblos son mejores que sus equivalentes populares en las grandes ciudades. Esto incentiva la migración de regreso, sobre todo por la saturación y colapso de la vida urbana metropolitana.

Este Informe Final concluye con una etapa de un proceso de investigación. No es fácil ordenar todo este caleidoscopio de un modo coherente y sistemático. Es la tarea que viene a continuación, la etapa post proyecto, en que se comience a “pensar”.

Lo que viene ahora son retazos de reflexiones que deberán madurar adecuadamente.

Identidad, memoria y Nación

Para el Centenario de la República de Chile, la cuestión no fue demasiado diferente. Para quienes organizaron las celebraciones la memoria era unívoca y el proyecto nacional altamente elitista y excluyente. Es por ello que Luis Emilio Recabarren en su discurso pronunciado en Rengo señaló con brutal entereza, “los trabajadores no tenemos nada que celebrar”. Exagerado o equivocado, ya que el sentimiento nacional de la naciente clase obrera ya estaba construido[20], expresaba el sentimiento de los intelectuales de ese sector. Expresaban los bordes de ese tiempo. Se adelantaban a los debordes. Tancredo Pinochet le Brun, al realizar el estudio y visita de la hacienda Camarico, (Los campesinos de la Hacienda de su Excelencia), concluye de manera similar, señalando que las pésimas condiciones de vida del campesinado, le impedían tener un concepto de ciudadanía republicana apropiado a las celebraciones y efemérides del Centenario. No es muy diferente a la conciencia de ciudadanía existente hoy por hoy en esa misma zona de Talca, como se ha dicho, a pesar de los cambios radicales que han ocurrido en la estructura de las haciendas. El Doctor Valdés Canje por su parte en “Chile Intimo”, colección de cartas dirigidas al Presidente de la República [21] va a afirmar de manera semejante las malas condiciones de vida de la clase obrera y otros sectores populares, mostrando las contradicciones de un país que quería verse frente a los extranjeros como culto, civilizado y ya en pleno desarrollo y modernidad y que ignoraba al mundo popular.

El Bicentenario de la República que se conmemorará el año 2010 encuentra al país en medio de un segundo ciclo económico primario exportador. Así como el Centenario coincidió con el punto mas alto del ciclo salitrero, el bicentenario coincidirá probablemente con el momento mas alto del ciclo cuprífero que ha llenado las arcas fiscales. Si bien aún no se han definido las celebraciones, actos, edificios, construcciones, en fin, actividades que se realizarán para el Bicentenario, ya hay en marcha numerosas iniciativas[22]. La muestra de las “Obras Bicentenario” en una exposición de mucha belleza y calidad, inaugurada en la Plaza de la Constitución y difundida por todas las ciudades del país, en el 2005, mostró un enorme conjunto de obras, la mayor parte de ellas tendientes a “abrir Chile al mar”. Costaneras en diversas ciudades que como Valparaíso habían cerrado el acceso al mar por la existencia del Puerto, riberas de ríos que se abren, hermoseamiento urbano, edificios institucionales de importancia, constituían la muestra[23]. Hay iniciativas múltiples que deberían formalizarse en los próximos meses tales como la “Exposición Mundial del Bicentenario”, el “Teatro del Bicentenario”, un nuevo eje urbano en Santiago en lo que era el aeropuerto de Los Cerrillos, donde incluso se establecería parte de las instituciones del Estado, parques del Bicentenario, y una cantidad enorme de iniciativas relacionadas casi exclusivamente con la construcción de obras. No hay, sin embargo, una reflexión consistente en torno al modo cómo los diversos sectores de la sociedad se ven involucrados en este nuevo relato que de una u otra forma quiere o pretendería ser re construido a partir de ese conjunto de instalaciones materiales y culturales. Mas aún, probablemente los sectores que serán objeto de este proyecto de investigación, campesinos, pescadores, mapuches, etc…serán simples observadores, o a lo mas incorporados de un modo marginal y folklorizante. Se podría pensar que incluso los sectores modernos y urbanos, nuevas clases medias y trabajadoras, tendrán una mirada lejana y altamente compleja.

Chile ha convivido históricamente con un imaginario de país próspero que se desea y se realiza en la proyección de una imagen moderna más allá de las propias fronteras. Este fue el imaginario de Vicuña Mackenna, empecinado en convertir a Santiago en el “París de América”, extirpar el vicio y mejorar las condiciones de vida (principalmente de higiene) de las clases populares, prohibiendo la vagancia y embelleciendo el espacio público. Mas allá, en el mundo rural se encontraba, según el lenguaje de la época, aún no eliminado de la conciencia, la “barbarie”. Un país imaginado como tempranamente mestizado y fuertemente europeizado, cuya homogeneidad étnica pareciera no merecer duda alguna, y que acompañan un proyecto modernizador difundido a través de imágenes que se envían al exterior operando a modo de juego de espejos en la construcción de una identidad siempre esquiva del ser chileno. Un imaginario que nos ha acompañado históricamente desde la exposición Universal de París en 1889, al traslado del Iceberg a Sevilla en 1992 para los 500 años del Descubrimiento de América, y que probablemente va a estar presente en las conmemoraciones que se avecinan.

Los estudios que hemos realizado han tenido como objeto investigar, en una relación de proximidad con los actores, la forma y manera cómo diversos sectores de la sociedad, no todos por cierto, se aproximan a los temas centrales que una fecha de esta naturaleza provocan : encuentro o desencuentro de las diversas identidades y memorias de la sociedad chilena, procesos de integración y exclusión a los que está sometida la sociedad, propuesta de un discurso de “unidad nacional” que proyecte a todos y cada uno de los sectores en un destino común. Identidad, memoria y Nación será una tríada insoslayable tanto por parte del “discurso oficial”, como particularmente por parte de los discursos locales o sectoriales que deberán posesionarse en torno al tema.

Integración y ruptura

Los estudios realizados en el Programa de Investigaciones Fondecyt, “Identidad e Identidades”, señalan que la cuestión de la “Integración social” sigue siendo el fenómeno sociocultural más importante y de mayor preocupación en la sociedad y cultura chilena contemporánea. El horizonte común, nacional, en este caso del Bicentenario, se ve amenazado por el fantasma de la autopercepción de la segmentación, y la exclusión, que recorre a numerosos, amplios y a veces mayoritarios sectores de la población.

El primer proyecto que este equipo realizó, Fondecyt 102 02 66, se construyó a partir de la noción de identidad y la percepción que estábamos en presencia de un reforzamiento de discursos identitarios diferenciados en la sociedad chilena. Se llegaba a la conclusión a través de los estudios de casos de que existía una tendencia a la fragmentación, segmentación muy fuerte y acentuada en la sociedad chilena. Los estudios con jóvenes urbanos, Santiago y Concepción, mostraban los niveles mas altos de no integración e incluso de rechazo de los discursos de integración basados en el eje Nación /Patria. Los estudios e investigaciones realizadas en sectores de clase alta, por ejemplo, Condominios de la periferia de Santiago, mostraron igualmente la tendencia a la segmentación y desvinculación social de las clases mas adineradas: condominios de viviendas enrejadas, colegios y servicios independientes, circuitos autosegregados. Los estudios de clases medias, San Miguel y La Florida, mostraron la integración fragmentada y por lo general frustrada que el actual sistema económico, social y cultural ofrece a estos sectores.[24]

En el segundo proyecto Fondecyt 1050171, se trató de analizar los procesos de integración y no integración desde los sectores de mayor exclusión, poblaciones estigmatizadas de Santiago (Población San Gregorio), vagabundos en Santiago, San Bernardo y Valparaíso; se estudiaron comunidades indígenas (aymaras, collas, mapuches y huilliches), comunidades pesqueras, Tongoy, Guanaqueros, Queule y Mehuín, comunidades campesinas (Canela en el Norte chico, El Huique en Colchagua y Cobquecura y Trehuaco en Itata.).Los estudios muestran una fuerte cultura de la exclusión que se va instalando en la sociedad chilena y una enorme nostalgia de los supuestos sistemas de integración, movilidad social, oportunidades, que operaban en un tiempo indefinido pero considerado como ideal, la “comunidad perdida”.

La conciencia de “estigmatización” de estas poblaciones, es quizá el fenómeno mas relevante y contrario a la conciencia de integración. Los estudios muestran un grado de deterioro muy agudo, violencia interna y el recuerdo a veces nostálgico de un tiempo, muchas veces indefinido, en que existía una dignidad y orgullo de pertenecer a esas poblaciones. La “exclusión estigmatizada” tiene un grado de invariabilidad muy alto con las consecuencias previsibles. Es lo que se observa en especial en sectores urbanos marginales, étnicos y de jóvenes.

En el caso de las Caletas, Mehuín, Queule, Cobquecura, y pueblos como Trehuaco, situadas en el ámbito rural, se puede igualmente hablar de exclusión y sobretodo autoconciencia de estar excluidos. La conciencia de que “nadie nos escucha” es quizá la expresión de la “exclusión autopercibida”. [25]

En los casos indígenas, en cambio, la autoexclusión se ha trasformado en búsqueda de “autonomía” y un intento de nuevas relaciones con el Estado y por tanto nuevas formas de integración desde fuera de la memoria y el relato nacional. Uno de los procesos políticos de mayor interés que hemos estudiado tiene relación con la “etnización del territorio”, lo que, mas comúnmente a través de la práctica cotidiana que del discurso, va cambiando las relaciones entre el Estado y estas comunas de alta concentración de población indígena. Es lo que está ocurriendo no solamente en algunas comunas de población mayoritariamente mapuche, sino también en Chiloé, el sur de la isla Grande, y en Arica con la creación de la nueva Región de Parinacota y la importancia y protagonismo que allí se le ha dado a la presencia aymara. Estos casos de etnización del territorio conducirían a un concepto mucho mas cercano a la imagen de “archipiélago” que a la visión militar industrial de la Nación, creada en el siglo diecinueve. Lo veremos teóricamente mas adelante.

Percibimos un proceso contradictorio en torno a la hegemonía de las memorias, a los lenguajes incipientes, a las identidades que se reencantan. Porque no está demás señalarlo una vez mas, lo que arrojan los datos de este proceso de investigación es que el conflicto es determinante en los procesos de creación discursiva.

Volvamos al caso de Cobquecura. La vida rural, carente de sentido, marginal y depreciada por los discursos nacionales, se transforma en el momento en que aparece la amenaza.[26] Frente a un imaginario de amenazas surgen discursos alternativos. Lo que nos hizo ir al Itata fue la experiencia en una reunión muy grande de pequeños agricultores realizada en Portezuelo, con ocasión de un “Bingo”. Dos o tres centenares de personas, vestidos muchos de ellos con sombrero de ala ancha, “chupallas”, de apariencia conservadora, emitían gritos estridentes de protesta cada vez que el locutor y locutora, vestida de huasa elegante, insinuaba el nombre de la empresa celulosa de Nueva Aldea. Percibimos la existencia de un “ambientalismo conservador”, que apelaba a la auto sugerida “tradición” como fuente de oposición y sentido de la acción. Luego, esta primera percepción se fue profundizando al escuchar discursos que apelaban al “campesino” como fuente de identidad local. En Cobquecura el año 2007 se realizó el “Encuentro campesino latinoamericano”, con invitados internacionales y mas adelante el de las “Comunidades en conflicto con las forestales” que reúne a las diversas localidades donde se han instalado estas empresas. Poca duda cabe que el conflicto, o la amenaza de un conflicto, es la fuente de creación de discursos identitarios. En los casos que el conflicto se diluye en el mercado, no hay creación de nuevos/viejos referentes y la nostalgia se transforma en el eje de la cohesión.

No es fácil comprender la relación o contradicción entre esos discursos emergentes, memorias diversas y los relatos acerca de la nación que surgen de los centros, o simplemente del centro, del Estado. Como es evidente el discurso nacional o acerca de la Nación ha tenido una trayectoria, diversos énfasis y cambios a lo largo del tiempo.

En la historia moderna de Chile ha habido dos grandes relatos, uno de carácter patriótico militar y el otro de carácter patriótico estatal.

El primer relato es el que se construyó en el último período del siglo diecinueve e inicios del siglo veinte, y que ve en las guerras, los héroes, la oposición a los enemigos, el territorio y las fronteras, en fin, el sentido originario de la Patria. El “amor a la Patria” es una construcción discursiva que da por sentada la existencia de una Nación, entidad abstracta pero tangible, de una memoria común y compartida y de un futuro colectivo. Este principio de unidad e integración ha tenido una vertiente de derecha y una de izquierda. La vertiente de derecha ha sido conocida como el “nacionalismo”, que singularmente en Chile no ha tenido expresiones de mucha importancia en la medida que el relato nacionalista es compartido por amplios y transversales sectores de la población. La vertiente de izquierda, ha sido la que ha opuesto a la nación chilena con el “Imperialismo”, o los imperialismos, causa según esta explicación del deterioro, subdesarrollo, y explotación de las riquezas nacionales. Es por ello que la izquierda chilena, o a lo menos una parte de ella fue, durante el siglo veinte, ha sido y en cierto modo sigue siendo, nacionalista.[27] Poca duda cabe que esas adscripciones cruzadas o transversales, tienen eco en la población y se reflejan en sus conductas. [28]

En el período de la Dictadura Militar, 1973-1990, esta versión nacional patriótica pretendió ser el eje de acción y cohesión de la sociedad. Lamentablemente para los intereses nacionalistas el relato fue minado desde dos puntos de vistas: a) internamente en cuanto se constituyó la imagen de "enemigo interno" que vulneraba la unidad nacional y que impedía la consecuencia del discurso nacional patriótico originario, y, b) en la erosión al Estado como instrumento y expresión de la Nación y los “intereses permanentes de la Patria”. Las políticas neoliberales de erosión, disminución, privatización, etc…del Estado y sus efectos destructivos del ámbito de lo público, condujeron al debilitamiento de los relatos nacionalistas.

La versión nacionalista de izquierda fue duramente criticada por los hechos concretos en el período dictatorial. La revolución chilena que se caracterizaría según Salvador Allende, por ser con “empanadas y vino tinto”, esto es, de impronta nacional, fue sobrepasada por las tensiones de la “guerra fría” concluyendo en una masacre fratricida. El espacio de los nacionalismos de izquierdas, “La Nación chilena enfrentada al Imperialismo”, se vió disminuido al máximo y tendió incluso a desaparecer como discurso aunque no necesariamente como sentimiento.

El segundo discurso acerca de la Nación se fue construyendo parcialmente durante el siglo veinte. Mas que un discurso en que la Nación se funda en la oposición o la delimitación de fronteras externas, este se sustenta en la inclusión. Es el “discurso nacional mesocrático” de Aguirre Cerda, Frei Montalba y Salvador Allende, por señalar tres personalidades que lo encarnaron. La Nación se fortalece no en su oposición a enemigos externos ( o en ciertos casos internos como fue el comunismo que aunque externo, tenía al decir de las doctrinas de seguridad nacional, “quintas columnas internas”), sino en su capacidad de inclusión. La fortaleza de la Nación no está en sus armas sino en la cultura meritocrática que permite que cada uno de sus miembros sea aceptado por lo que es y vale. Ese discurso meso y meritocrático tuvo relativamente poca maduración en el Chile del siglo veinte, pero dejó marcada la posibilidad de construcción de una “Patria para Todos”. Durante solamente treinta y cinco años de la Historia de Chile, 1938 a 1973, fue el discurso dominante, aunque no hegemónico. Convivió de manera curiosa y sincrética con el discurso Patriótico. El Estado era el gozne de ambos, expresión de la defensa de la Nación y la Patria e institución capaz de provocar la integración nacional, la superación de las barreras oligárquicas, etc… Frei Montalva quizá el más lúcido de los intelectuales y líderes mesocráticos del siglo veinte, vio en la liquidación de las barreras internas, reforma agraria por ejemplo, la conditio sine qua non de la realización de este proceso de integración nacional y construcción de una ciudadanía compartida. [29] Su menosprecio de la institucionalidad militar, fue expresión de lo que acá se afirma y lo condujo a ser objeto de un conato de Golpe de Estado, el Tacnazo del año 1969.[30]

Numerosos procesos demolieron la validez de el discurso nacional democrático, tanto en su variante “nacional popular”, como en su variante “mesocrática”. Dos son los procesos a nuestro modo de ver determinantes, y que los podemos observar en los estudios de casos realizados.

Los procesos de privatización del Estado, ocurridos en forma violenta en la década del setenta y ochenta, contribuyeron a que este discurso meso/meritocrático se tranformara en nostalgia.[31] La privatización y destrucción del sistema público de salud, educación, seguridad social, en fin, de las grandes instituciones mesocráticas creadas en el siglo veinte, fue un golpe quizá definitivo a la eficacia simbólica del discurso nacional basado en la inclusión.[32] La sociedad vio que se producía un nuevo sistema de segmentación social, de fronteras internas de carácter económico, social y cultural, muy difíciles de cruzar.[33] Los procesos de movilidad social, pobres sin duda pero existentes, en los que se basaba la “verdad” del discurso mesocrático, dejaron de ser una realidad. [34] En particular esta ruptura tiene un ámbito social, o de clase, y tiene uno de carácter espacial, las regiones y la distancia cada vez mas abismante entre los mundos rurales y urbanos, en particular de las grandes ciudades.

La disolución de los lazos y sistemas de relaciones campo / ciudad es el segundo fenómeno de larga duración y profundidad social que recién estamos tratando de comprender y que pareciera determinante como marco analítico y de hipótesis explicativas, para los estudios de caso no urbanos que se analizan.[35] Las consecuencias de la Reforma Agraria son insospechadas y en su análisis cada vez se encuentran explicaciones mas complejas de la situación actual en las relaciones del campo con la ciudad. El sistema de haciendas estaba estrechamente ligado a los sistemas urbanos y era un sistema de integración subordinada[36] Los campesinos eran partes de una estructura compleja de intereses en que las élites patronales obviamente eran hegemónicas. Esto conducía y condujo a que los campesinos, pequeños propietarios, habitantes de pueblos y ciudades rurales, “de provincia” como se decía, tenían un “principio de integración”, mas allá de las políticas del Estado[37]. Las reformas a la agricultura que comenzaron en la década del sesenta pero que concluyeron con mayor profundidad y cambio en la década del ochenta, la llamada “contrareforma agraria”, cambiaron las relaciones entre el campo y la ciudad. Los sistemas de clientelas, subordinaciones, en fin, los lazos entre los sectores urbanos y rurales o cambiaron o simplemente desaparecieron. Lo que ocurre hoy en día con los poblados y villorrios rurales, y con muchas ciudades intermedias, es que no tienen ningún “lazo de necesidad” con las grandes ciudades, con los sistemas hegemónicos del poder económico y político. La red de intereses se demolió de tal suerte que solamente queda la red de acciones institucionales del Estado. Hoy en día muchos de esos espacios rurales, que forman la mayor parte del espacio territorial nacional, viven de la “caridad del Estado”, de las rentas que el Estado deriva hacia allá en la forma de “proyectos”, asistencias, y otras formas dadivosas. No existe ninguna razón de necesidad entre los intereses locales y los de la sociedad urbana, que como es evidente en este período del siglo veintiuno es absolutamente hegemónica. [38]

La ruptura de los vínculos entre sociedad rural y sociedad urbana ha conducido a procesos de exclusión muy acentuados. Es quizá la explicación profunda por ejemplo, entre otros, del fenómeno étnico mapuche del sur de Chile. La sociedad mapuche del siglo veintiuno está mas excluida, marginalizada o separada, de la sociedad global chilena, que la sociedad mapuche del siglo veinte. Los indicadores de ello son muchos y conocidos y surgen con meridiana claridad de los casos analizados en este estudio. Veamos algunos.

En términos económicos la importancia de la producción agrícola ganadera de las economías mapuches ha pasado de ser de una situación relativamente alta durante el siglo veinte a una situación de marginalidad absoluta en el presente. La producción de trigo de los mapuches no tiene ninguna importancia en los mercados siquiera locales de la Araucanía. Se ha transformado solamente en producción de autosubistencia. La producción ganadera que en algún momento fue significativa y su presencia importante en las ferias de la región, ha dejado de tener importancia comercial y económica. La masa ganadera es mínima, tanto en vacunos, lanares, caprinos, cerdos, etc…, y su presencia en el mercado es marginal o simplemente inexistente.

En términos políticos los mapuches durante el siglo veinte participaron activamente de los partidos políticos nacionales, tuvieron prácticamente siempre representantes en el Parlamento (Melivilu, Manquilef, Coñoepán, Cayupi, Huenumán y tantos otros), etc… Con la compleja excepción de Francisco Huenchumilla Jaramillo, durante la restauración del parlamento no ha habido ningún representante mapuche propiamente tal, y los mapuches no participan en ningún partido político de carácter nacional.[39]

En términos culturales la sociedad mapuche rural se ha centrado en sí misma, desarrollando numerosas características culturales propias de la autosegregación. No hay lazos de confianza ni de lealtad, entre las autoridades urbanas, los sistemas de clientelismo político urbano, etc…y las estructuras de poder comunal mapuche [40]. No es por lo tanto demasiado difícil de comprender que entre las dirigencias políticas urbanas y las mapuches exista un alto nivel de incomprensión, lenguajes diferenciados, incomunicación, etc…[41]

Esta ruptura entre lo urbano y lo rural es también decisiva para la comprensión de los actuales fenómenos urbanos y en particular para los que se refieren a las o cultura urbana. Hasta no demasiados años atrás, prácticamente todo el siglo veinte, las culturas urbanas eran de carácter rural trasladadas a las ciudades o en transición a un grado mayor de ciudadanía. Las clases altas tenían en el campo sus símbolos de origen y los lazos de las clases populares con sus orígenes rurales eran de toda evidencia. En los últimos veinte años recién aparece en los censos una mayoría de población de los sectores populares nacidas en la ciudad y no producto de la migración rural urbana. Muchos autores hemos sostenido que la juventud popular urbana, es por primera vez una juventud netamente urbana. Ello se puede expresar con claridad en las manifestaciones culturales ya no contaminadas por la ruralidad.[42] Se separan fuertemente los mundos rurales y urbanos, en particular de Santiago y en menor medida de las grandes ciudades del país.

Algunas conclusiones

¿Cómo analizar los procesos que ocurren en cada una de las localidades estudiadas? Es un asunto complejo sin duda. En el marco de la investigación hemos venido construyendo un marco de relaciones. Relaciones entre la sociedad y las comunidades locales o conductas discursivas (y a veces acciones) de las comunidades frente a la sociedad global, el discurso del estado y las élites.

Pareciera que al concluir provisionalmente un proceso de investigación habría que observar los procesos locales a través de un marco analítico común. De eso trataremos en este párrafo final.

Partimos hace seis años, en el primer programa de investigaciones sobre identidad e identidades, de la hipótesis de la crisis de los discursos globales. Diversos estudios empíricos perciben, sin embargo, que en los últimos años se ha producido un proceso de reforzamiento relativo de las nociones y opiniones acera del carácter nacional. Después de un período crítico en que el discurso patriótico se relacionó estrechamente con el Gobierno Militar, con las violaciones de los Derechos Humanos, período denominado de “la erosión del discurso nacional”,[43] resurgen formas de autocomplacencia nacionalista a partir de los éxitos económicos, estabilidad política, conflictos con los países vecinos, presencia de trabajadores migrantes extranjeros, y otros elementos de reforzamiento de conductas chauvinistas y de intolerancia. Hay numerosos indicadores aparte de estudios académicos. La inscripción voluntaria en el Servicio Militar, por ejemplo, ha sido un éxito en los últimos años, reconvirtiéndose una situación que se había vuelto crítica.

Encuestas como las realizadas por Fundación Ideas y la Universidad de Chile (1997-2000 – 2003), muestran que la discriminación y la intolerancia, se han vuelto rasgos sustantivos al discurso y el comportamiento de la población de este país.[44] Disposiciones conductuales asociadas al autoritarismo, a la sumisión y la obediencia; a la valoración de la pena de muerte y a la intervención militar en política, no disminuyen en democracia, por el contrario, se asientan. Podríamos decir que el autoritarismo en Chile no ha sido criticado en la práctica cotidiana, e incluso no son pocos quienes consideran que llegó para quedarse. [45]</DIV>

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El discurso homogeneizador de carácter nacional se ve enfrentado por una parte, a un creciente chauvinismo en desmedro de una identidad andina y/o latinoamericana (ver encuesta Ideas / U.de Chile) y por otra, a la paradoja de una progresiva segmentación interna de la sociedad chilena. Tanto en los procesos de nacionalismo exacerbado como de segmentación creciente, nacen y se asientan neoadscripciones sociales basadas en la apariencia física, el “proto racismo”, y en las adscripciones sociales de origen, “protoclasismo” o clasismo encubierto. Ambas caras contribuyen a reforzar las murallas internas y externas del país. Persisten las viejas distinciones entre bárbaros y civilizados, y entre “clases laboriosas y clases peligrosas”, cargadas de estigmas, procesos de victimización y por cierto fronteras de violenta confrontación. La sociedad chilena se levanta y se construye, en estos términos, como una gran frontera material ( territorial, de ingresos, de bienes…) y simbólica (de raza, clase, aspiraciones, deseos, frustraciones…), referente de distinción cultural e identitaria, de los in y de los out, de los de arriba y de los de abajo, (de los “winner y los looser”), de la disputa y el deseo permanente de traspasarla y a la vez la evidencia que para existir, a la frontera también hay que defenderla.

Estos elementos empíricos de carácter global se contrastan en esta investigación con el estudio de casos que muestran la forma en que estos procesos de unidad y exclusión juegan en la sociedad chilena actual en particular en el ámbito de las subjetividades.

Podemos comprender que diferentes conductas o posiciones colectivas se desarrollan en las sociedades locales, y sobre todo en las sociedades y sectores urbanos, las que irán desde la aceptación entusiasta del discurso nacional de las élites y el estado, hasta su rechazo completo. Enfrentados los diversos sectores a nuestra interpelación, observación y sobre todo en los debates Grupales, vemos que existe una gradiente en estas relaciones. Esta gradiente es la que va desde la adscripción, a la integración, distinción, segmentación, discriminación y exclusión. Son conceptos o tipologías conductuales de ida y regreso: uno se siente excluido, o un grupo o sector social, por ejemplo, si es excluido o así lo percibe.

Se entiende por adscripción el proceso de compenetración mas alto entre los discursos globales y particulares en una sociedad local determinada. Podría ser analizado desde el concepto antropológico de “adaptación” utilizado por la “ecologycal anthropology” en que los individuos pueden responder a los cambios mediante ajustes tanto morfológicos como funcionales.[46] Quizá la mayor parte de la población, podría señalarse en forma estadística se encuentra en procesos de adaptación, producto de los medios de comunicación, los sistemas de propaganda y publicidad, en fin, los sistemas ideológicos imperantes. Quizá la mayor parte de la población incluyendo a miembros de los grupos segmentados, o sectores singulares de la sociedad, se encuentren involucrados en procesos de adaptación y comparten las propuestas del conjunto societal dominante, de las élites y del estado de manera acrítica.

Se entiende por integración una relación de pertenencia práctica o empírica al conglomerado nacional. La existencia de leyes, pasaportes, en fin, convivencias, historias, etc…plantea la evidencia de la pertenencia. La pertenencia integrada a una concepción amplia de Nación, como se puede ver en los estudios bibliográficos que siguen a continuación, no necesariamente conduce a compartir los relatos de la nación preexistentes o en desarrollo. [47]

Por distinción comprendemos un nivel mas sutil de integración el cual se puede resumir en la consigna “todos iguales todos diferentes”, en que conviven diversos relatos sin que uno de ellos sea necesarimente dominante o hegemónico. La noción saidiana de “fuga”, tomada de la música barroca, posibilita comprender que ciertos relatos acerca de la Nación van siendo dominantes y los otros quedando en segundo plano y que en ciertos momentos pueden volver a ser dominantes o lograr dominar al conjunto del conglomerado social. El concepto bourdiano de distinción establecería que la autoconciencia de perfiles y fronteras es inherente a todas las sociedades.[48]

Por segmentación se comprendería la conciencia de vivir, y no convivir, en una sociedad altamente separada en segmentos diferenciados y que poseen fronteras rígidas y de difícil traspaso. La segmentación es noción neutra y empírica. Constata la existencia de una ciudad por ejemplo, altamente segmentada y con barreras internas pero no necesariamente se pronuncia de un modo discriminatorio contra los que viven al otro lado de las fronteras.

La falta de respeto, dice Sennet, aunque menos agresiva que un insulto directo, puede adoptar una forma igualmente hiriente. “Con la falta de respeto no se insulta a otra persona, pero tampoco se le concede reconocimiento, simplemente no se la ve como un ser humano integral cuya presencia importa”. Podríamos decir que la “falta de respeto” está en un punto de transición entre la segmentación social y la discriminación. Punto de la mayor importancia de describir porque como dice Richard Sennet, “Cuando la sociedad trata de esta manera a las masas y solo destaca a un pequeño número de individuos como objeto de reconocimiento, la consecuencia es la escasez de respeto, como si no hubiera suficiente cantidad de esta preciosa sustancia para todos”[49]

La segmentación comprendería también lo que en la tradición antropológica se conoce como “fronteras étnicas”, lo cual es una suerte de situación intermedia entre la conciencia de segmentación y discriminación.[50]

Por discriminación se comprendería la existencia de maltratos, victimizaciones, estigmatizaciones y por tanto resentimientos[51] entre los sectores singulares y el conjunto o otros sectores de la sociedad. La autopercepción de discriminación conllevaría a una no pertenencia, a la existencia de relatos productos de una relación perjudicial

La exclusión sería el nivel mas alto de separación tanto discursiva como conductual[52]. Habría según Elias una relación en todas las sociedades de “stablished” y”outsiders”. En este caso se trataría de un compuesto de estigmatizaciones, discriminaciones históricas, y menosprecios de que sería víctimas los “outsiders”, los excluidos y que provocarían diversas conductas propias de la exclusión. Prejuicio, racismo y exclusión son la tríada más recurrente.

La exclusión conduce a formas pasivas y activas por parte de los excluidos. Muchas formaciones culturales al interior de las sociedades modernas son producto de la exclusión. El caso mas comúnmente conocido es el de las “sociedades carcelarias” o delictivas, que frente a lógicas persistentes de exclusión adquieren sus propios códigos conductuales, lenguajes, identidades simbólicas, en fin, códigos separados totalmente de la sociedad, de la moral establecida e incluso de la ley.

La exclusión como grado teórico máximo de la no integración a la sociedad es creadora también de discursos y relatos paralelos. Muchos de estos relatos surgen del resentimiento y refuerzan las fronteras ya establecidas en la estigmatización que construye la sociedad mayor.

Un concepto activo y positivo frente a la exclusión es la “autonomía”, la que en numerosos sectores auto conscientes de haber sido y ser excluidos se plantea como paradigma de gestión y demanda de separación respetuosa. El concepto de “reconocimiento” que ha trabajado Homi Bhabha a partir de los violentos conflictos etnoraciales de Los Angeles, Estados Unidos, tiene relación con esta concepción positiva de la exclusión.[53]

Finalmente es necesario señalar que cada uno de estos niveles o tipos de relacionamiento entre los discursos y las prácticas de las sociedades mayores, las élites, el Estado y las sociedades o sectores sociales locales pueden ocurrir de modo complejo, superpuesto y combinado. Es absolutamente posible comprender que un sector social se vea así mismo discursivamente como “elemento constitutivo de la Nación” y posea un fuerte sentimiento de discriminación y por ello resentimiento. El tejido cruzado de estas complejas relaciones es parte del estudio de los casos concretos, ya que no habrá alternativa, siguiendo a Norbert Elias, de analizarlos en otro nivel que ese.

La idea de Nación, en su carácter mas republicano, tuvo como intención la eliminación de las memorias segmentadas y la preeminencia de una Memoria homogénea a la “comunidad nacional” y en la que se vieran reflejados todos los ciudadanos. Las Memorias parciales e incluso locales, eran vistas como factores de desorden, desunidad, en fin, de debilitamiento de la “unidad nacional”. El papel de la escuela fue visto siempre como un “unificador de la memoria”.

La modernidad en su etapa tardía a lo menos en Chile, ha destruido, sin desearlo quizá, la unicidad de las memorias nacionales y ha provocado un verdadero despertar en las memorias locales. Los discursos nacionales no tienen capacidad de credibilidad en la medida que no absorben, integran o cooptan las memorias diferenciadas de una sociedad. Nos parece que es el caso mayoritario de lo que hemos visto en los estudios de casos.

Manuel Castells señala que “uno de los debates mas antiguos en la sociología urbana hace referencia a la pérdida de la comunidad como resultado, primero de la urbanización y luego de la suburbanización”. Se opone y critica esta mirada señalando que, “ la gente se socializa e interactúa en su entorno local, ya sea en el pueblo, la ciudad o los suburbios residenciales y construye redes sociales entre sus vecinos…las identidades de base local se combinan con otras fuentes de significado que permite interpretaciones alternativas.. así se percibe el renacimiento de la comunidad en buena medida de base local”[54]

En cada territorio, o sociedad local hay diversos “usos de la memoria”. El pasado se transforma en una “argamasa” necesaria para la construcción cultural de un “nosotros”. Por cierto existen fenómenos positivos y negativos. Es así que la comunidad y sus memorias diferenciadas son por una parte “cárceles” para algunos proyectos de movilidad social y por la otra fuente de significaciones y protección para quienes allí viven. La memoria puede ser usada como fuente de distinción y por tanto capacidad de acumulación[55], y también puede impedir la plena integración de sus habitantes.

La mirada territorializada de estos procesos culturales permite un acercamiento metodológico adecuado. A través de un enfoque territorial, es posible observar mejor el juego de los actores, los movimientos sociales, las organizaciones, los poderes del Estado, los municipios, el capital, los mercados; en fin, todos los actores del desarrollo y de la vida social. El enfoque nos conduce a una suerte de representación, un escenario en el que los diversos personajes, cual si fuera el “gran teatro del mundo” plantean y afirman sus discursos, relatos, intereses y posiciones, remueven sus memorias, demandan mejores perspectivas para su futuro y se enfrentan no pocas veces con fuerza y lamentablemente también a veces con violencia ante los procesos que tienden a su destrucción.

En esta investigación que concluye utilizamos el enfoque territorial. En los estudios de caso este enfoque se ha demostrado con una enorme capacidad de explicación de los fenómenos socioculturales. Un territorio, no solo es un espacio geográfico, sino también socio cultural. Son, sin duda, múltiples los factores que constituyen un posible territorio, desde los administrativos, hasta los histórico culturales [56].

Existe, asimismo, un conjunto de recursos naturales a disposición o situados en los territorios rurales, y ciertas producciones que, durante ciertos momentos de la historia económica, se transformaron en necesarios o fueron demandados por los mercados y que en otros momentos no lo son. Por ello hay ciclos y variaciones en estos mismos territorios que van a ir pasando de ser requeridos por todo el mundo, con productos apreciados por los mercados, a ser marginales y excluidos. Es una segunda fuerte determinación territorial, la que otorga el medio ambiente, a veces depredado, los recursos existentes y las potencialidades dadas por el clima y las condiciones geográficas evidentes. Es en algunos casos urbanos también evidente, como es Valparaíso. Sería impensable la existencia de un área permitida para la vida de los vagabundos alrededor de la Plaza Echaurren sin pensar en el tema de la decadencia.

Los territorios son evidentemente espacios físicos. Allí hay una particular geografía, un determinado paisaje, pero también en ellos se asientan sociedades y cultura. Muchas veces se han construido a lo largo de períodos muy largos y han contribuido a su definición las medidas administrativas, las “fronteras y límites”, descritos y establecidos por el Estado. Pero también, en cierta medida, y a veces en forma determinante, son espacios imaginarios. Se convierten en las “patrias” de las personas que allí nacieron, que allí viven y que han muerto o morirán. Son lugares de afectos, nostalgias, sueños y utopías. Las personas se vinculan de una manera especial a su territorio, el cual es cuna y, a la vez, el que le da sentido a su vivir en el mundo

Hay un renacer de la conciencia territorial en los casos rurales después quizá de décadas marcadas por la migración, el abandono del campo, la simple búsqueda de la “modernización”, que nunca nadie supo muy bien cómo definir. Los territorios rurales, en particular, tienen esa dimensión de pertenencia quizá más fuerte que los otros, en la medida misma que Santiago es una ciudad con poca conciencia de barrio, a pesar de que se tiende a cambiar esta tendencia.. Allí las personas van y vienen y no son pocos los casos en que se observa un anhelo de regreso, cuando se ha cruzado por tierras y lugares que hasta el final de la vida siguen apareciendo como “extraños”. Es el “terruño” que al transformarse violentamente y saturarse la vida urbana recomienza nuevamente a ser anhelado, recreado y revalorado. Es interesante señalar que este fenómeno estudiado mas a nivel rural es también urbano y llama la atención por ejemplo en el estudio realizado en San Miguel que la mayor parte de las familias jóvenes que adquieren departamentos en esa comuna, nacieron o son de familias que vivieron allí. Lo mismo ocurre en una reciente encuesta que la Municipalidad de Ñuñoa ha realizado comprendiendo el 45% de los 19.900 encuestados, todos ellos nuevos habitantes de departamentos de los edificios que se están construyendo.

Por tanto, centrar los problemas de la cultura en los territorios es una veta rica en posibilidades comprensivas. El espacio físico ofrece una valiosa dimensión para comprender los desafíos, no sólo desde el punto de vista de la economía y el crecimiento económico, sino también y sobre todo de los elementos simbólicos que constituyen las sociedades locales. De una u otra manera, cada territorio es una suerte de unidad económica compleja entrelazada con otras más amplias hasta llegar a los sistemas globalizados que, de una u otra forma, repercuten y actúan en el nivel local.

Cada territorio constituye, o puede ser comprendido en cierto modo, una micro sociedad. Algunos la denominarán “sociedad local”. Sea cual sea la dimensión del territorio imaginado, es allí donde juegan activamente los diferentes personajes -individuales y colectivos- que van a dar forma al desarrollo. Las instituciones, el Estado sobre todo, tiene también una raigambre territorial. Las iglesias que en Chile y otros países de América Latina muchas veces juegan un papel determinante, también tienen una dimensión territorial, tanto que muchos de los territorios son a la vez “parroquias”, recordándonos el ordenamiento colonial que dio forma a esos espacios sociales.

Es allí en esos territorios, donde se produce y reproduce también la cultura.

Norbert Elias señalaba que “el estudio de caso permite llegar a lo esencial, es decir, la muestra de las condiciones que hacen posible el surgimiento y perpetúan la existencia de dicha forma social. …a la tipología weberiana de las formas de los poderes, sumando todas las situaciones concretas posibles, opone otra modalidad que establece las leyes del funcionamiento de las formas sociales a partir del examen minucioso de sus actualizaciones históricas”[57]

Mapuche,

El estudio de tres comunas donde hay Municipios con Alcaldes mapuches permite sacar algunas conclusiones, por cierto provisorias. Es quizá el área de mayor concentración mapuche rural del país y donde existe mayor densidad de población indígena. En el conjunto de estas comunidades, unas mas y otras menos, estamos en presencia de lo que podríamos denominar la emergencia mapuche, no solamente como un fenómeno super estructural y ligado a ciertas élites indígenas urbanas, sino a una masiva toma de conciencia acerca de los derechos indígenas. En esos sectores existe un movimiento cultural muy activo tendiente a recuperar la memoria colectiva local mapuche. Hay una Radio y un Canal de Televisión en Puerto Saavedra dirigido por jóvenes mapuches, que trasmiten en mapudungun y castellano, y que es escuchado en las comunidades de toda el área. Hay un movimiento de maestros orientados a poner en marcha la educación intercultural bilingüe y hay experiencias cada vez mas amplias de salud intercultural como el Hospital de Nueva Imperial[58] y varios consultorios en el área territorial que estamos analizando.

Este proceso de construcción de la memoria es parte a la vez de un mayor y creciente “empoderamiento” de la población mapuche de las instituciones del Estado en esa zona. De hecho la comuna de Puerto Saavedra tiene un Alcalde mapuche y probablemente lo seguirá teniendo, al igual que Chol Chol y el Alto Bio Bio.

Los discursos mapuches se juegan en un continuum que va desde el sentimiento de exclusión, auto separación o autonomía, como respuesta positiva, hasta nuevas formas de integración, basadas en la gestión municipal [59] La encuesta realizada en las tres comunas muestra que existiría un renacer muy explícito de la autoconciencia de identidad separada del resto de la sociedad.

Aymaras y Collas en el Norte Grande,

Los aymaras de Chile han tenido por su parte un proceso de “emergencia indígena” sustantivo en los últimos años. La mayor parte de las Municipalidades “del interior” están en manos de Alcaldes aymaras. La mayor parte del comercio entre las quebradas y Arica está en manos aymaras, controlando estos el “agro”, terminal agropecuario de la ciudad de Arica. A través de la presencia en las ciudades del Norte, en las Universidades, en las instituciones, han logrado cambiar la mirada de los no indígenas respecto al carácter multi o pluri étnico que tiene y debe tener esa región de Chile.

Se podría observar una contradicción discursiva entre los relatos patrióticos de la Nación, que en Arica suelen ser ritos cotidianos, y los que propone el mundo aymara, que por razones históricas se encuentra ubicado en tres Estados nacionales y a nivel cotidiano e institucional mantienen relaciones fluidas. El Alcalde aymara de Putre, Chile, es el Presidente de la Asociación de Alcaldes aymaras que agrupa a Municipios de Perú, Bolivia y Chile. Los aymaras se ven a sí mismos como factores de integración regional.

En el caso de la pequeña población Colla de la Tercera Región, el sentimiento de etnicidad es reciente. El estudio de Jacelin Bujes muestra en detalle cómo se produjo este proceso de etnogénesis. Los habitantes del interior, como se autodenominaban no se expresaban como indígenas hasta que el estado a través de sus leyes, acción afirmativa y programas favoreció este espacio de autoadscripción.

Huilliche/Chiloé.

Chiloé tiene una historia de unidad y diferencia, cercanía y lejanía, integración y exclusión, con el resto de la República de Chile. En los últimos años se ha producido además una “etnización” del territorio de Chiloé, al reconstruirse varias decenas de “comunidades indígenas huilliches” en lugares que hasta hace poco, a pesar de la toponimia indígena y los apellidos huilliches de sus habitantes, se autoconsideraban exclusivamente como “chilotes”. Este proceso de “etnogénesis” tiene por principal objeto la recuperación de una memoria quizá en muchos casos perdida.

En los hechos, esta “etnogénesis” va implicando una aspiración del control cultural, sustentada en la identidad temprana: sistemas de conocimiento, espiritualidad, tradición navegante y modificiación de los linderos étnicos, orientados hacia los canales y la patagonia, por sobre los nexos con las culturas tempranas del norte del archipiélago (huilliche y mapuche continental), en este contexto resulta muy significativo cómo cambian, o se recuperan, las fiestas tradicionales en su significado profundo. Así, por ejemplo, la celebración de Wetripantu, se extiende con fuerza sobre la fiesta de San Juan, las conocidas “pruebas de San Juan”, promovidas por las escuelas y folkloristas, dan lugar a las “ceremonias del renuevo”. Y en septiembre va cobrando su espacio la “ceremonia de los nuevos brotes” .

El debate en Chiloé y en el mundo Huilliche acerca del Bicentenario es ya muy activo, producto del así llamado iconográfico “Puente del Bicentenario”, que uniría a la Isla con el continente. Cuando se estaba por realizar esa obra una parte de la sociedad isleña estaba en contra y se movilizaba por ese objetivo. Cuando se decidió no construirlo, otra parte de esta sociedad protestó vivamente acusando a la sociedad chilena de excluirlos.

Un elemento de mucha importancia es la relación que existe entre los procesos de recomposición étnica en Chiloé y la construcción de sistemas inter o transculturales en materia sobre todo de salud. Las identidades locales se refuerzan en “procesos de apropiación del cuerpo”, procesos de autovaloración de la autocapacidad de la cultura para resolver aspectos tan complejos como la salud. Los procesos de autoestima colectivos quizá son la expresión mayor de esta “emergencia étnica chilota” que se percibe en las islas.

En el ámbito de la salud, la influencia del modelo de salud huilliche, cobra mayor importancia que en otros sectores de Chile, donde también existe un desarrollo de modelos interculturales de salud, por cuanto la presencia del modelo indígena en Chiloé se torna transversal a los procesos comunales y provincial y está ligado tanto a la aplicación de esquemas terapéuticos originarios, como a la toma de decisiones respecto de cómo debe desarrollarse el modelo de salud pública. El nivel de participación en la toma de decisiones sería el reflejo del proceso de recuperación del control cultural.[60]

Lo anterior, además, tiene elementos particulares para el caso del Consejo de Caciques, toda vez que éste mantiene como demanda el reconocimiento y reglamentación de los artículos 60 y 61 de la Ley 19.253. La concreción de esta demanda generará ineludibles consecuencias en la relación Estado/pueblo indígena , la que se va a manifestar en una “consulta vinculante” para la toma de decisiones en los diversos ámbitos del desarrollo. Así, el proceso presentaría elementos nuevos relacionados con la articulación de la diversidad, tanto en el espacio sociocultural, como en el mismo Estado, en la medida que comprometería transformaciones en la gobernabilidad a nivel local.

Podríamos señalar en el marco que estamos ocupando que existiría un tránsito entre la memoria de exclusión y la propuesta de autonomización, como una forma positiva de combatirla. En este proceso no cabe mucha duda que se desatan conflictos que siendo antiguos, litigios de tierras, se redimensionan en el proceso etnogenético.

Comunidades pesqueras,

Otro sector social “iconográfico” en Chile es el pesquero. Pareciera imposible hablar de Chile sin demarcar su enorme territorio marítimo y larguísimo borde costero. No es casualidad, como se ha señalado mas atrás, que quizá la única propuesta que existe para el Bicentenario en la actualidad es abrir las ciudades al mar, construir costaneras, concluir la carretera costera que cruzaría todo Chile, en fin, diversas imágenes constructivas respecto a lo que es o debiera ser un país marítimo.

Los pescadores artesanales en particular y también los tripulantes o marinos de embarcaciones pesqueras industriales, constituyen no solo un contingente importante de la población chilena sino que se han tranformando en uno de los sectores mas organizados y de mayor capacidad de movilización de la actualidad. No son pocas personas que señalan que sería uno de los pocos “movimientos sociales” aún existentes.

Junto a la relevar su presencia costera, los pescadores han logrado construir un relato en el que ellos ocupan el papel de “guardianes de la naturaleza”. Frente a los pescadores industriales y sobre todo a las flotas pesqueras transnacionales, los artesanales aparecen ante la mirada de la sociedad como los defensores de los ecosistemas marinos. Esto les ha permitido obtener beneficios de mucha importancia como por ejemplo, la administración de áreas de manejo protegidas, etc….[61]

El caso de Tongoy es del mayor interés ya que se trataría de uno de los pocos casos de integración virtuosa, de acuerdo al esquema analítico que estamos utilizando. El relato es colectivo. Se vivía de la pesca y el buceo. La depredación de los recursos llevó a la Caleta a una situación extrema. Varias empresas se apoderaron de la bahía y comenzaron la producción de ostiones. Los pescadores demandaron áreas de manejo y se declararon en huelga de hambre. El estado comenzó a repartirle pequeñas concesiones de mar donde instalaron sus pequeñas empresas. Se reproduce en el mar una relación como antiguamente existía entre el latifundio y el minifundio. El discurso pesquero es orgulloso, una combinación de sentimiento fuerte de ser parte de la nacionalidad, “somos los verdaderos chilenos” y de ser excluidos.

En las caletas en conflicto el mismo discurso se expresa en defensa de sus recursos y movilizaciones. Mehuín y Queule son paradigmáticas. Se han negado a permitir el ingreso de los barcos que deberían hacer los estudios de “marimetría”. Llevan años en esa defensa del mar.[62]

Campesinos

El campo, las nuevas haciendas, el mundo rural, mantiene en la actualidad una doble función que ha sido tradicional en la Historia de Chile, tanto económica como política. Por una parte la actividad económica agrícola, en especial del Valle Central, ha adquirido mucha importancia relativa transformándose en uno de los ejes de la política exportadora chilena. Tras un período de cambios abruptos, el campo ha vuelto nuevamente a tener el elemento de prestigio y poder simbólico que tuvo en la antigüedad. La producción por ejemplo de vinos, si bien tiene un evidente interés de tipo comercial, va acompañada de una también importante valoración prestigiosa. Numerosos capitales urbanos, financieros, mineros, invierten en el campo en una combinación no aclarada y ambigua, de intereses económicos y prestigio social. Como en la antigüedad criolla, siglo diecinueve por ejemplo, tener un vino con la marca de la familia es no solamente un negocio sino un símbolo de cierta nobleza y prosapia.

Desde el punto de vista de los estudios culturales que realizamos, nos parece importante señalar que existiría una suerte de “revival” de la ruralidad, a pesar de que la “estructura agraria” ha cambiado radicalmente. La “cultura hacendal sin haciendas”, nos parece que grafica lo que queremos apuntar. Nuevas casa patronales que imitan a las antiguas casas patronales, crianza de caballos de carrera criollos, “corraleros”, etc…Es interesante observar que frente a un proceso estructural de urbanización del campo, en los niveles de servicios, producción, etc… se produce al mismo tiempo un procesos de “re ruralización” del campo.

Desde estas perspectivas los estudios de las memorias rurales o “Memorias de la Hacienda” como lo hemos denominado pareciera ser el fenómeno ordenador de los datos. Se trata de un conjunto de imágenes, experiencias, expresiones culturales, musicales por ejemplo, etc…que fueron centrales en el relato e imaginario nacional durante el siglo diecinueve y parte del veinte, que deja su lugar de centralidad, pero sin desaparecer, en el discurso nacional durante parte del siglo veinte, que es combatido y vilipendiado por el discurso urbano durante el período de la Reforma Agraira, recompuesto a la fuerza durante el período de la contra reforma agraria y que hoy día trata de volver a ocupar el peso específico en el imaginario nacional.[63]

La cuestión campesina en Chile, en cambio, de haber sido un elemento central en la constitución de los discursos y relatos nacionales, en el último período se desdibuja hasta la inexistencia. Los campesinos se mantienen como una iconografía por lo general vacía y apelada en función de un pasado de nostalgias “láricas”. Muchas de las memorias campesinas o están en procesos de disolución o se encuentran enfrentadas a los fenómenos de modernización, trabajo temporal, precariedad y exclusión. Los campesinos han perdido protagonismo, tanto en su función de trabajadores, como en la de productores por cuenta propia;

Las nuevas haciendas y empresas agroexportadoras no se relacionan, como las antiguas con campesinos, sino con una mano de obra difusa contratada la mayor parte de las veces por empresas subcontratistas, sin que existan vínculos culturales íntimos entre trabajadores y empleadores. Las empresas no se hacen responsables de la vida de estos trabajadores mas allá de los límites de sus predios[64]

Los pequeños propietarios agrícolas han perdido también protagonismo tanto en el nivel económico productivo como en el de actores sociales movilizados. La modernización de las costumbres ha conducido a que muchos de los productos campesinos, comidas por ejemplo, hayan perdido valor en el ámbito urbano. Los campesinos especializados en la producción de legumbres, que como los porotos, lentejas, etc.. eran parte básica de la dieta popular, han perdido su centralidad.

Son dos procesos culturales contradictorios que ocurren en el mundo rural. Por una parte la re valoración de los espacios simbólicos rurales como consecuencia de la apertura de Chile al exterior y la necesidad de “establecer una marca”, apelando a relatos, verdaderos o falsos, pero que le deberían otorgar una “id” al producto. Y por otra parte la desvaloración de la población campesina del mundo rural, el “fin del campesinado”, la existencia de masas de trabajadores temporeros con muy baja o poca capacidad de acción cultural, organización, y acoplamiento a los relatos de recuperación del mundo rural.

La Provincia de Colchagua, donde hemos centrado parte del estudio, es el espacio de mayor significación cultural en el mundo rural chileno. Allí se ubicaban y se están reubicando nuevamente las mayores fortunas del país, los apellidos de mayor “prosapia”, se producen los vinos de mejor calidad, etc… Hay una fuerte “Memoria de las haciendas”, que comienza a ser recuperada a través de discursos y relatos de todo tipo[65];

Mineros.

La minería es y ha sido el otro eje tanto de carácter económico como simbólico que ha constituido la narración de la Nación en Chile. El minero con su casco y su picota, sigue siendo parte de la iconografía y conforma una cultura singular y fuertemente marcada. En particular existen áreas donde la minería es parte integrante de la vida cotidiana, tanto en cuanto trabajo por cuenta propia, “pirquineros”, como también el trabajo minero asalariado en las grandes empresas extractivas. Los sistemas modernos de trabajo en las minas, una semana de trabajo y una semana de descanso, o diez días y cinco días, etc…ha permitido deslocalizar los lugares de habitación con los de trabajo. Es lo que ocurre en el Norte Chico, casos estudiados en Canela y Andacollo, de fuerte raigambre minera en que los jóvenes se enrolan en las compañías mineras sin abandonar muchas veces su localidad a la que regresan en los tiempos de descanso.

Es interesante tener en cuenta que la o las culturas mineras, son aún en Chile el espacio donde se produce mayor valoración de los atributos relacionados con la “hombría”, arrojo, fuerza física, capacidad de ganar dinero mediante el trabajo, consumo y también derroche. Esta dimensión de autovaloración masculina tiene evidentes consecuencias en la conformación familiar y social. En particular los sistemas de trabajo cada vez mas comunes de 7X7 o fórmulas parecidas en que durante una semana los hombres están en la mina y una semana están en la casa, en el pueblo.

En estos casos encontramos un relato lleno de orgullo y una memoria minera que se remonta a recuerdos muy antiguos. La evidencia muestra que se trata de una cultura muy nacionalista y clasista, combinación de fuertes formas de adscripción con formas de segmentación, claras y definidas. En el eje del relato minero se encontraría justamente el hecho de “ser chileno” y parte constitutiva de la nacionalidad y por otra parte la evidencia de que se trata de un sector subordinado, los trabajadores, pero con la capacidad de dar un salto, gracias a la suerte, y enriquecerse gracias al descubrimiento de un mineral.[66]

Santiago en la San Gregorio

En su libro Santiago de Chile, el historiador Armando de Ramón (2000) sugiere, a quienes buscan como él, construir un relato coherente de la ciudad, abrir espacio a “la historia de sus habitantes, de sus clases sociales, de sus desplazamientos, de sus miserias y grandezas”. De Ramón intuye que la escucha y la observación cuidadosa de sus habitantes, puede evitar que nos perdamos en la confusión que nos ofrece una historia del desarrollo urbano plagada de quiebres y rupturas.

Para Manuel Castells, la primera premisa de la cuestión urbana es que toda forma tiene una historia, o, mejor dicho, no es más que historia. O en otros términos, no existe identidad, vinculo e historia que no se concretice e inscriba en un espacio y en un tiempo. Narrar la propia historia es siempre inscribirla en un espacio transformado en un lugar significado.:

San Gregorio es el caso extremo de una sociedad / ciudad trizada, segregada. Allí se produce y reproducen fenómenos como la segregación, la “guetización” y expresan el quiebre profundo de la cohesión social al interior de nuestra ciudad[67]. Si la ciudad no integra, no cohesiona, la posibilidad práctica de sus habitantes de encontrarse y de sentirse “parte de”, por cierto se debilita. La relación entre cohesión fracturada, segregación, exclusión y violencia es una evidencia fuerte.[68] Evidencia que se ha transformado en la última década en asunto de preocupación pública y de políticas de seguridad ciudadana.

El análisis de las trayectorias y memorias de los habitantes de San Gregorio constituye una trama densa sobre la cual interrogar la relación entre cohesión social y relato identitario. En los debates actuales sobre lo urbano[69] existe un cierto acuerdo, que en la experiencia urbana la dimensión política de la ciudad se debilita. Símbolo de la libertad, de la modernidad, de la emancipación, ciudades como Santiago, se han transformado en ciudades de múltiples caras y realidades, pero donde tienden a perderse aquellos espacios de constitución y expresión de lo público. El problema entonces no consisten sólo en entender cómo las personas concilian las exigencias de la vida urbana con los sentidos de arraigo y pertenencia; la tarea es también explicar cómo la lógica y la vertiginosidad de los procesos de urbanización suscitan y conviven con nuevas formas de exclusión, de discriminación y de fragmentación social.

Vagabundos

En la escala social aparece como el grupo de mayor exclusión. Sin vivienda estable, habitantes de las calles, observan la ciudad desde la sobrevivencia. El estudio ha tenido una importancia metodológica en la medida que se trata de un sector de personas de muy difícil acceso. Las investigadoras convivieron en San bernardo, Daniela Ibáñez, en la estación Central de Santiago, Lía Gonzalez y en la Plaza Echaurren de Valparaíso, Francisca retamal, guiadas y acompañadas activamente por la co investigadora Francisca Márquez. La metodología consistió en comprender las “rutas” de los vagabundos en la ciudad, los territorios demarcados, que no son arbitrarios, esto es, le modo de vida. La observación permitió comprender que existía un régimen reglamentado, marcado principalmente por los lugares donde se obtiene alimento, comidas de Instituciones caritativas, de alojamiento, Hogar de Cristo, Ejército de Salvación, etc…Un segundo elemento del estudio muestra cuáles son los factores que conducen a estas personas a “pasar” de la vida sedentaria al nomadismo urbano. Desde problemas familiares, alcoholismo, a cierto “amor por la libertad” que otorga la vida en la calle. La metodología antropológica, sin juzgamientos ni pretensiones de “redención”, se muestra eficaz en la comprensión de este fenómeno que aunque existente a lo largo de la historia de las ciudades chilenas ( y de casi todas partes del mundo) es también una expresión de la modernización con segmentación que vive nuestra sociedad.

Anexo

¡Oh Patria querida!

Bibliografías acerca de la Nación

(Borrador de conclusiones teóricas)

José Bengoa

2008

"El humanismo, estoy convencido, debe excavar los silencios, el universo de la memoria de los grupos itinerantes, que apenas sobreviven, los lugares de exclusión e invisibilidad, la clase de testimonio que no aparece en los informes"
Edward Said

Durante tres años hemos investigado decenas de localidades a lo largo de Chile. Urbanas y rurales. No es sencillo decir siquiera qué se ha obtenido como resultado global. Hay decenas de documentos, tesis, videos, estadísticas. Acá pretendemos reflexionar jugando entre los datos que nos ha entregado la investigación y las discusiones que hoy se producen en torno al concepto de Nación. Porque de lo que se trata es preguntarse, de qué sociedad se trata. Las preguntas ingenuas no sirven y la complejidad del fenómeno exige “excavar los silencios”, como dijera Said.

La cuestión de la Nación es uno de los temas de mayor debate en las ciencias sociales y en particular en la Antropología y los Estudios Culturales de los últimos años. El debate se origina a partir de la comprensión de los procesos de globalización, de comunicaciones mundializadas, de la aparición de una cultura visual y virtual cada día mas dominante, en fin, de un quiebre en los procesos de construcción discursiva, rituales y mitos de representación. A ello se une el enorme proceso migratorio internacional que ha conducido a la existencia de sociedades llamadas “multiculturales” y donde las fronteras de “la patria”, y las denominadas “culturas nacionales” se han complejizado enormemente.

La emergencia de memorias subalternas, por ejemplo, locales urbanas como los jóvenes, de minorías y pueblos indígenas, de memorias paralelas a las de la Nación, ha ido rompiendo una concepción “naturalista” de Nación, Patria, Comunidad Nacional, en fin, ha puesto en cuestión su eficacia. En la medida que en esta investigación se ha realizado sobre la dicotomía entre Identidad e Identidades, nos pareció adecuado señalar los avances teóricos que hemos estudiado y sobre los que se deberían fundamentar con mayor detalle las conclusiones futuras de esta investigación que si bien tiene su término formal, no puede no continuar.

Anthony Smith uno de los autores mas conocidos, quien junto a John Hutchinson publicara el libro “Nationalism”,[70] señala que existiría una corriente de pensamiento que el cataloga como “modernista”. Para ellos, “La Nación es una categoría moderna, que aparece en la historia occidental y en América a fines del siglo XVIII, junto con la ideología del nacionalismo”. Para estos pensadores las naciones una vez formadas, “eran comunidades reales de cultura y poder, circunscritas pero potentes, unificadoras, impulsoras, constrictivas”. Eran también “los actores sociales mas grandes” en la escena política. Smith agrega que “esta era una explicación optimista y activista, (que) considera la Nación como una comunidad de participantes que comparten valores y propósitos comunes, adecuados a una era moderna de crecimiento económico y emancipación política” [71] Entre los modernistas sitúa a Charles Tilly[72], quien ha realizó uno de los estudios mas amplios sobre la construcción de los Estados nacionales en Europa, y a Ernest Gellner, el bien conocido antropólogo de Cambridge, que dedicó buena parte de sus trabajos a la discusión de esta temática.[73] Smith, señala en este debate que el nacionalismo sería una “fuerza deplorable”.

Es lo que podríamos denominar la tesis de “la Nación sin nacionalismos”, cuestión del mayor interés moderno y actual. Smith señala que “La Nación es hoy día la única unidad de organización y comunidad política realmente viable”, lo cual es una constatación evidente y práctica. Podríamos señalar que es la mirada progresista y anti chauvinista, mas adecuada para el análisis de estos fenómenos complejos. En Chile es el discurso dominante. Desde la política y los medios nadie se cuestiona el carácter natural de la nación: “!Oh Patria querida!”

A partir del estudio de Benedict Anderson, los estudios sobre nacionalismos cambiaron de curso.[74] Es la corriente que se ha conocido como ligada al “postmodernismo” y que ve en la Nación un conjunto de relatos, que se cruzan apropiándose de memorias, rituales, mitologías, en fin, de “invenciones”, para decirlo en boca del autor. Homi Bhabha continuó estas tesis desarrollándolas mucho mas profundamente e insistiendo en el carácter retórico del concepto. En el Capítulo “El tiempo, el relato, y los márgenes de la Nación moderna, Bhabha, explicita con mas detalle su pensamiento. Dice: “lo que intento formular son las estrategias complejas de identificación cultural e interpelación (“adress") discursiva que funcionan en nombre del “pueblo” o “la Nación” y hacer de ellas los sujetos inmanentes de un espectro de relatos sociales y literarios”[75]

Bhabha se pregunta por el “acto de escribir la Nación” y analiza las naciones modernas como un texto, que plantean mapas intertextuales y siguiendo al afamado Edward Said, “relatos que “existen en el mismo nivel de particularidad de superficie”. [76] Porque la crítica al nacionalismo de estos autores, que no por casualidad eran y son “extranjeros”, es mostrar sus “pies de barro”. Ha sido una crítica al “naturalismo” nacional que solamente puede conducir a confusiones. La nación moderna señalan, se construiría o su relato que es lo mismo, en un entramado de relatos en que las comunidades luchan por redefinirse y reconstruirse frente a la disolución permanente que les provoca la modernidad. “La Nación, dice Bhabha, llena el vacío dejado en el desarraigo de las comunidades y las familias y transforma esa pérdida en el lenguaje de la metáfora”[77]

Porque el discurso esencialista, que sin duda es práctico y a veces movilizador, se disuelve y la Nación, esa enorme entelequia, queda al desnudo. Va quedando muchas veces un núcleo indefinido y difícil de definir. En un estudio realizado por una empresa de audiovisuales en Chile por encargo del PNUD se preguntaba lo que unía a los chilenos. Las respuestas eran todas disímiles llegando solamente a ponerse de acuerdo en el “paisaje”, la hermosura de la Cordillera y otros atributos supuestamente naturales. “ Bhabha dice que , “La metáfora recurrente del paisaje como “paisaje interior (inscape) de la identidad nacional subraya la cualidad de la luz, la cuestión de la visibilidad social, el poder del ojo para naturalizar la retórica de la afiliación nacional y sus formas de expresión colectiva”[78]

Agrega Bhabha una distinción que pareciera ser metodológicamente de utilidad al momento de finalizar una investigación sobre los discursos globales y locales. “La nación pasa de ser el símbolo de la modernidad a volverse el síntoma de una etnografía de lo “contemporáneo” dentro de la cultura moderna”. La razón es sencilla de comprender, sobre todo en Chile, se ha pasado desde una visión naturalista a una tensión entre “significar al pueblo como una presencia histórica a priori”, como dice Bhabha , un “objeto pedagógico”, a una visión o mirada en que “el pueblo es construido en la performance de la narrativa”[79].

Frente a las efemérides del Bicentenario podríamos afirmar que no hay alternativa. Ese “pueblo” abstracto y ahistórico no es ni podrá ser objeto de apelación. O si lo es la eficacia simbólica será limitada. Tampoco es el “objeto pedagógico” sobre el cual se emiten leyes morales para conducirlo hacia la “civilización” o mediante los discursos emblemáticos, el Presidente de la República le “enseña” cómo ser mas ciudadanos, mas “pueblo”, mas Nación, entendida como pre existente, ahistórica, superior a los avatares de la vida social. La autoridad lo reprende por no adaptarse, por no aceptar su categoría de “santo pueblo”. El pueblo, diríamos reiterando a estos autores, se construye en la representatividad, en la “performance “ para utilizar un lenguaje difundido en la Antropología (“Culturas de performance”), en la “representación de la Nación”, en su capacidad para recuperar las memorias y aunar los proyectos.

Buena parte del conflicto mapuche actual tiene en este análisis su explicación. Para el poder constituido cultural y socialmente la nación es un ente natural al que se deben adaptar quienes habitan el territorio. Analizar los fenómenos de la Nación y las culturas subalternas como hemos hecho en esta investigación, permite observar las debilidades, los pies de barro, de la construcción cultural. Se podrá jugar con los media y centrar el discurso en su carácter de representación o perfomántico. Se trata por todos los medios, en particular la Televisión de realizar una “con memoración”, esto es, de un poner al día la memoria de la Patria, de las patrias, de las diferentes memorias o callarlas. Su integración es parcial, fragmentaria, siempre y cuando no vulnere esa unidad natural, dada desde los indios del tiempo a histórico.

Clifford Geertz el afamado antropólogo norteamericano desaparecido el año pasado, estudia el nacionalismo a partir básicamente de la India. [80] “Los hombres que recogieron este desafío, los intelectuales nacionalistas, desencadenaban así una revolución tanto cultural y hasta epistemológica, como política, dice. Estos hombres intentaban transformar el marco simbólico dentro del cual los individuos experimentaban la realidad social y en la medida que la vida es lo que debe importarnos, transformar esa realidad misma”[81] No cabe demasiada duda que la capacidad discursiva es también una enorme fuerza de acción y marco conductual. Los discursos sobre y de la Nación no son ni ingenuos, ni neutrales. Provocan procesos de integración y desintegración en niveles diferentes a los de nivel puramente étnico.[82]

Geertz discute el concepto de “lazos primordiales” y sus relaciones con el proceso de construcción de una Nación.[83]. Ha sido muy controvertida esta teoría y con posterioridad el propio antropólogo señala su teoría del “lazo simbólico” mas cerca de los planteamientos acá señalados. Dice que “Consiste en tratar de definir un sujeto (subject) colectivo al que puedan referirse las acciones del Estado, consiste en crear la experiencia de un “nosotros” de cuya voluntad parezcan fluir espontáneamente las actividades del gobierno”.

Hobswan va por un lado semejante cuando señala que (Nación…) “ es la idea de un “nosotros” como un cuerpo de gente unido por un inestable número de cosas que “nosotros” tenemos en común, una “forma de vivir” en el sentido mas amplio y un territorio en común de existencia en el cual vivimos, cuyo paisaje es familiar y reconocible”[84] No cabe duda que cada una de estas afirmaciones son extremadamente complejas ya que el “nosotros” puede ser un ente extremadamente recortado, como ocurrió y quizá ocurre en el concepto de nación que en Chile primó durante todo el siglo diecinueve y en el que el fuera, los “no nosotros” estaba formado por quienes vivían en los extramuros, en la así denominada “barbarie”.

Lo que no cabe demasiada duda es la afirmación de Smith acerca de la “geología” de la construcción de la Nación. “La nación moderna se convierte en un precipitado colectivo de depósitos anteriores”. Las narraciones a las que hace referencia Bhabha se van “depositando” en sucesivas capas históricas. La crítica cultural va despejando las capas, agregando otras, trayendo nuevas memorias anteriormente excluidas u olvidadas. [85]

Estudios como los de Edmund Morgan [86]conducen a entender de modo mas crítico estos “depósitos históricos”. Morgan estudia la manera cómo se constituyó la “soberanía popular” en Inglaterra y Estados Unidos. El tema de la representatividad y la “representación” de los ciudadanos, que pareciera ser poco menos que eterno en las sociedades, Morgan lo lleva a la Historia y muestra su carácter enormemente limitado. En el estudio de casos en esta investigación esta concepción es absolutamente atingente. Muchos sectores de lo que se conoce en general como La nación, en caso de “La Nación chilena”, no tienen porqué tener el mismo grado o nivel de convicciones respecto a los niveles de ciudadanía y representación. Es lo que permite hablar de “diversidad” de un modo profundo y no solamente como diferencias superficiales. Las diversas agrupaciones humanas que habitan en el territorio, han tenido experiencias diferentes respecto a sus niveles de “representación”. Algunos incluso nunca han tenido siquiera la experiencia de representatividad. En el “Enigma de la representación”, Morgan señala que durante mucho tiempo, en los países conocidos como cuna de la democracia, “aquellos que votaban en contra del ganador no estaban obligados a reconocerlo como su representante”. El fenómeno de la representación universal es muy tardío y parcial en la Historia de las naciones y en Chile la historiografía ha evitado cuestionarse el problema, suponiendo que es un “dato dado” de la constitución republicana temprana. Valdría la pena siguiendo a Morgan, preguntarse el nivel de representatividad en diversos sectores que en términos iconográficos aparecen como las bases y fundamentos de la nacionalidad: mapuches, campesinos, pobladores, pescadores, etc…y en la capacidad de “sentirse representados” de enormes segmentos urbanos como los que se han estudiado en esta investigación.

La respuesta no es sencilla pero podríamos concluir esta investigación señalando que en los bordes la noción de partencia es débil, la ciudadanía fragmentaria y el nivel de representación en la mayor parte de los caso nulo. Los pescadores de Mehuín no dejaronentrar al pueblo en las últimas elecciones presidenciales a ninguno de los candidatos, incluyendo el de izquierda. Nadie se atrevió a hacer campaña en la San Gregorio y el voto mapuche es de una volatilidad extrema, y la adscripción política escasa o casi nula como se ha señalado en los resultados de la encuesta que hemos realizado.

La década del noventa se inauguró con el Gobierno de la Transición a la Democracia en Chile. El día que asumía el nuevo Presidente, Señor Patricio Aylwin se realizó un acto masivo en el Estadio Nacional de Santiago. Allí fueron saliendo actores vestidos de los mas diversos grupos que supuestamente en el relato nacional forman la sociedad chilena. Salieron a bailar los mapuches, aymaras, campesinos, pescadores, organilleros, chinchineros, trabajadores con sus cascos de colores, en fin todos los íconos de la Nación, que acá han formado parte del proyecto de Investigaciones de estos últimos años. En un momento se interrumpían las músicas y coloridos particulares y una gigantesca bandera chilena cubría a todos estos personajes abarcando todo el campo deportivo. La belleza estética del acto, el tamaño de la bandera, fue reconocida por todo el mundo, sin embargo, el carácter simbólico de la bandera recubriendo las diversidades fue largamente debatido. No cabría demasiada duda pensar que en las fechas conmemorativas del Bicentenario surgirán nuevamente los íconos nacionales y sus personajes. ¿Será capaz el discurso nacional, la bandera en este caso, “tapar” a todos los relatos parciales?

Como decía Said en el epígrafe, pareciera ser una obligación intelectual, “excavar los silencios”, que quedan al margen de la narración de la Nación, de sus capas geológicas escondidas u olvidadas o simplemente reprimidas. Investigar la Nación es al mismo tiempo y sobretodo inquirir en “el universo de la memoria de los grupos itinerantes, que apenas sobreviven, los lugares de exclusión e invisibilidad, la clase de testimonio que no aparece en los informes". Pareciera que en ello consistiría el trabajo intelectual, el desafío de las ciencias, mas allá de las fronteras de las ideologías. Algo de eso hemos realizado en este programa de investigaciones, y esperamos que sea de alguna utilidad.

Febrero del 2008.


[1] Muchos de los contenidos y descripciones de este informe se vaciaron en el Formulario de Informe Final de Fondecyt.

[2] El proyecto ha estudiado una gran cantidad de casos, localidades, tanto urbanas como rurales. En el extremo norte, el co investigador de la Universidad de Tarapacá, Emilio Fernández Canque, ha estudiado los Municipios con Alcaldes aimaraes y en especial la Comuna o Población de Colchane; dos tesistas, Rocío Echeverría y Pablo Guzmán, de antropología, han estudiado el valle de Azapa y la nueva sociedad aymara de comerciantes y productores agrícolas que domina el mercado ariqueño y que va construyendo una nueva imagen e “identidad” de los aimaraes del Norte; Jacelyn Bujes vivió en Paipote durante un largo período y escribió su Tesis sobre la Etnogénesis de los Collas; Nina Sepúlveda vivió en Canela Alta y ha participado con las mujeres temporeras, cuya organización es muy activa en la zona; Sebastián Miranda, vivió por un largo período en Andacollo y el equipo ha realizado Debates y videos; el co investigador Luis Morales trabajó los tres años junto a dos tesistas, Ana María Vera y Carmen Covarrubias de la Universidad de La Serena que vivieron en Tongoy y Guanaqueros. Realizamos debates Grupales en ambas caletas, un Video y compartimos con todo el pueblo su difusión pública; en Valparaíso Francisca Retamales estudió y trabajó junto a la co investigadora Francisca Márquez los vagabundos de la Plaza Echaurren; Lia Gonzalez hizo el estudio en la estación Central de Santiago y Daniela Ibáñez en San Bernardo; la co investigadora Francisca Márquez y la antropóloga y asistente de investigación, Susana Aravena, realizaron el estudio de la Población San Gregorio en Santiago; Gloria Gonzalez , tesista de Antropología se instaló un año en el Huique, famosa ex hacienda, en Colchagua; el equipo realizó varios trabajos de terreno, se realizaron debates Grupales y entrevistas registradas en Video; Nicolás Silva vivió en San Clemente, se enroló en grupos que iban a los trabajos agrícolas de temporada y profundizó en la memoria de la ex hacienda Flor del Llano; en Cahuil, localidad cercana a Pichilemu, se instaló a vivir Karen Fahrenkrog, tratando de comprender el fenómeno de los salineros, una de las actividades mas antiguas de nuestro joven país; el equipo realizó diversos trabajos de terreno en distintas épocas de modo de registrar el ciclo anual de esta actividad en vías de extinción; en el Itata se instaló un equipo de tesistas por mas de dos años. Cecilia Delgado y Carol Valdivia se instalaron en Cobquecura y Joan Sotomayor en Trehuaco; el equipo realizó numerosos trabajos de terreno, participación en actividades colectivas ambientalistas, Debates Grupales registrados en Video, etc…En Lota vivió el tesista Luis Aguayo y con el Centro Cultural de esa localidad realizamos un trabajo de recuperación de materiales visuales, documentos, etc…se desarrolló un largo Debate Grupal registrado en Video donde los próceres de mayor relevancia del mineral, reconstruyen la historia local. La tesis de Luis Aguayo fue concluida y presentada. Mas al sur en el ámbito mapuche, Rosa María Norero, vivió en el Alto Bio Bio por tres años, Héctor Montero y Marcelo Gonzalez en Chol Chol por largos períodos y Natalia Caniguan en Puerto Saavedra, también por mas de dos años. En todos estos lugares realizamos largos terrenos, Debates Grupales, dos en Puerto Saavedra, una encuesta sobre la cuestión municipal, y un Video que se titula “Después de Ralco”. En Mehuín y Queule mantuvimos la presencia que provenía del Proyecto Fondecyt anterior. Paz Neira concluyó y presentó su tesis. Junto con el fotógrafo Luis Weinstein realizamos una etnografía visual en la que se “retrató” a toda la Caleta de Queule. Con ese material se realizó una exposición y muestra de Video en la Caleta que contó con la presencia y participación de toda la comunidad. Con ese material se realizó un segundo Video titulado “Comunidades amenazadas” y se instaló la exposición en Santiago; el co investigador Manuel Muñoz Millalonco, de la Universidad Arcis de Castro, siguiendo una experiencia de salud intercultural se plantea la cuestión de las identidades en Chiloé; un debate Grupal en Quellón condujo a debatir el tema de la etnogénesis; el equipo desarrolló largos trabajos de campo en Chiloé de los que han salido los videos Cauash, titulado “Palimpsestos” y el reciente titulado Huequetrumao”. Maya Olmedo, tesista en antropología, vivió por un largo período en la Isla de Detif, un lugar muy apartado de la isla de Puqueldón, dónde ha llegado el ruido lejano de la modernización por la vía de las salmoneras. Finalmente todos estos casos han sido analizados estadísticamente, construyéndose una base de datos con los Censos de los años 1982, 1992 y 2002, a escala de cada una de las micro localidades, lo que se entrega en Anexos. La mayor parte de las tesis están terminadas y se han presentado a examen siendo aprobadas seis de ellas. Ver: http://www.identidades.cl

[3] Me refiero al origen de la así llamada teoría de la Dependencia; Andrés Gonder Frank escribió uno de los mas importantes libros sobre Chile que se titula : “Chile: el desarrollo del subdesarrollo” y Paul Sweesy dirigía junto a Baran la revista Monthly Review donde expuso sus teorías sobre las relaciones entre el centro y la periferia y donde se publicó el trabajo de Frank. Estas ideas no por viejas están obsoletas y habría que leerlas antes de volver a descubrir la pólvora.

[4] El proyecto iba a analizar originalmente el caso de la Región del Maule, pero se produjo un cambio, en la medida que el co investigador Profesor Reinaldo Ruiz fue nombrado primero Director de ODEPA y luego, hasta hoy, Subsecretario de Agricultura. Se solicitó permiso a Fondecyt y se estudió el valle del Itata, en particular las comunas de Cobquecura y Trehuaco. Se escogió el Itata por el conflicto que se estaba produciendo con la empresa Celco, que desataba una serie de procesos de los cuales se hablará en este informe.

[5] En el Congreso de Ciencias Sociales de Clacso, Universidad de Santiago, 2007, presentamos una ponencia escrita y en Video en la que la señora dirigente de los pescadores, en primer plano fijo y sin explicación adicional alguna detalla el conflicto. En los materiales Anexos se entrega una copia del programa. Este caso ha sido una innovación metodológica interesante e importante desde nuestro punto de vista. La cámara de video registra sin moverse a la dirigente hablando, en un encuadre que llena su cara toda la pantalla. No hay cortes y durante 12 minutos habla sin parar de lo que le ocurrió. En la Universidad de Santiago la sala poseía dos pantallas gigantes, que permitieron llevar “la presencia del actor” desde el borde costero de la caleta, al centro académico.

[6] Todos estos relatos se encuentran registrados visualmente y fueron expuestos en el Debate Grupal y están en el Video titulado Cobquecura.

[7] El estudio de la población San Gregorio muestra que se ha ido pauperizando cada vez mas. Que los pequeños sectores de los quintiles mas acomodados que allí vivieron o se han ido o también se han empobrecido. Ver anexos.

[8] Ver, J. Bengoa. La Comunidad reclamada. Catalonia. Santiago. 2006.

[9] Ver el programa de Video, Comunidades amenazadas. Las caletas de Mehuín y Queule. Este programa es un producto del proyecto Fondecyt. Fue presentado en el Congreso nacional de Antropología de Valdivia. Ha sido presentado en numerosas exhibiciones y en tres períodos por ARTV, televisión cultural. La última fue en Enero y febrero del 2008.El Video Cobquecura, no ha sido aún estrenado y se lo hará en la Biblioteca Nacional. Una versión corta se entregó a los campesinos y pescadores de “Salvemos Cobquecura” quienes lo vieron en una Asamblea.

[10] El programa se titula Huequetrumao y se acompaña en anexos. Se estrenará en los próximos meses en la Biblioteca Nacional en un ciclo de Antropología Visual. El equipo de investigación discutió con los jóvenes huilliches en el Parque Tantauco propiedad de uno de los mas conocidos empresarios y políticos chilenos.

[11] Realizamos el estudio en Alto Bio Bio, CholChol, y Puerto Saavedra. Hicimos muchos terrenos, tres Debates Grupales, y una encuesta. Se han completado tres Tesis de Grado, las tres aprobadas con nota máxima. Se ha asistido a dos Seminarios Internacionales uno en Quito, Ecuador (Universidad Andina)y el otro en México (Ciesas) sobre esta específica materia en que se han expuesto los resultados de estas investigaciones. Se publicarán los trabajos en la Revista Chilena de Antropología e Historia de la Academia de Humanismo Cristiano.

[12] Ver en el Anexo el proyecto de libro sobre los Vagabundos que ha preparado Francisca Márquez y su equipo. Hay varias tesis en curso de carácter monográfico.

[13] Ver Video. Tongoy: de pescadores a cultivadores del mar. Este Video es fruto del trabajo de terreno del equipo en Tongoy, Guanaqueros y dos tesis de estudiantes de la Universidad de la Serena, como parte del Proyecto. El Video fue difundido en la Plaza de Tongoy ante prácticamente todo el pueblo allí reunido. Se les entregó de regalo, un Video promocional para sus empresas en castellano y subtitulado en inglés. Los trabajos y varias copias de los videos están en la hermosa biblioteca de Tongoy, donde son consultados. El Video ha sido difundido en la Biblioteca Pública de La Serena, durante una semana dedicada a una muestra audiovisual. Al igual que los otros ha sido difundida por ARTV.

[14] Quienes les gusta el lenguaje enredado le han puesto a este proceso títulos como “rururbanización” o atrocidades parecidas.

[15] A todos estos estudios le hemos denominado “Memorias de la hacienda” y es un sub programa de el proyecto de Investigaciones como puede verse en los Informes Parciales. Uno de esos estudios, relacionados con el proyecyo pero no financiado por él, ha sido realizado por Giulietta Squadrito en la Laguna de Aculeo, sobre el Canto a lo Divino. En el Itata fuimos especialmente a Portezuelo a un gran encuentro de estos personajes. Los cantores, poetas, “puetas” como les gusta decirse, son profesionales del tradicionalismo. Si bien aún no tienen un lugar muy destacado en la farándula, cosa que quisieran, su influencia es cada vez mas expansiva en los medios semi rurales, donde la búsqueda de algún rasgo de identidad se hace neurótica.

[16] George Mc Bride. Chile su tierra y su gente. Icira. Santiago. 1970. Las fotos están en la primera versión en inglés : Chile land and society, American Geographical Society. New Cork. 1936 , p. 136.

[17] El tema es de un alto interés antropológico y hay varios estudios en otros países latinoamericanos sobre esta materia. Hemos participado en un Seminario en Quito ecuador, sobre la cuestión de “la cultura hacendal después de las haciendas”. Andrés Guerrero ha estudiado las ceremonias de “concertaje de indios” en las ex haciendas de Cayambe. Ya no existen haciendas pero las ceremonias hacendales gozan de muy buena salud.Ruben Olivem de la Universidad Federal de Porto Alegre, expuso su trabajo sobre el “Revival gaúcho” en el Congreso nacional de Antropología de Valdivia. Son procesos de “tradicionalismo” muy curiosos que ocurren en áreas de modernización compulsiva.

[18] Este es el fenómeno conocido en América latina como de “las remesas”. Los pueblos viven de lo que envían los migrantes. La gente del pueblo no tiene mucho trabajo pero el pueblo se mejora a simple vista. Ver José Bengoa (Editor) Territorios Rurales en América latina. Santiago. Catalonia. 2007.

[19] Algo parecido encontramos hace años, anterior Fondecyt, en San Rosendo, donde la herencia ferroviaria conduce a que los jóvenes se dediquen a las faenas industrailes pesadas, “fierreros” les dicen y sean contratados para complejos trabajos en lejanas localidades.

[20] Ver los trabajos de Julio Pinto y Verónica Valdivia sobre la Pampa salitrera y la constitución de la clase obrera. La discusión acerca de si la llamada “conciencia nacional” antecedió a la “conciencia obrera” es un tema de la mayor importancia teórica, histórica y práctica, hoy en día. Se podría pensar según algunos de los datos de esta investigación que esta última se desestructuró quedando vigente la “nacional”, el nacionalismo larvado y a veces explícito de los sectores populares. Otros antecedentes, casos de jóvenes pobladores, indígenas, principalmente, mostrarían el derrumbe de ambas.Esta discusión la estamos desarrollando en un borrador de lo que debería ser un libro que por ahora llevaría como título “La Comunidad de los desiguales” en que se pretende reflexionar sobre el conjunto de estos antecedentes.

[21] Dr J. Valdés Canje (Alejandro Venegas) Sinceridad. Chile Intimo en 1910. Colección clásicos de la literatura chilena. Ediciones Cesoc. 1998.

[22] El Investigador Responsable es miembro de la Comisión Nacional del Bicentenario formada el año 2000 por Decreto Presidencial.

[23] Nuestra opinión crítica ha sido expresada en nuestro libro: La comunidad reclamada. Editorial Catalonia. Santiago. 2006.

[24] Estos estudios han sido publicados en la Revista Proposiciones. Número 35. Ediciones Sur. Santiago 2006 y en numerosos artículos y libros: José Bengoa. La Comunidad Reclamada. Santiago. Editorial Catalonia. 2006. También han sido difundidos en doce programas de video/DVD con el título de “Identidades” y trasmitidos durante varias ocasiones por el canal cultural ARTV. Los materiales se encuentran en http://www.identidades.cl

[25] Es necesario señalar que los procesos de exclusión que vive la sociedad chilena actual van acompañados de nuevas formas de “beneficiencia” tanto estatales como privadas. Los sistemas estatales de subsidios se han transformado en la forma de “mitigación” de la exclusión, viviendo amplios sectores de la población de ellos. Por su parte las “nuevas formas de la caridad”, de carácter privado, tratan de establecer “puentes” entre los sectores integrados y excluidos, con resultantes la mayor parte de las veces de carácter perverso.

[26] Este tema, “el principio de la amenaza” lo hemos desarrollado largamente en la Comunidad Reclamada, Catalonia, 2006.

[27] Las obras recién republicadas del profesor Hernán Ramírez Necochea, son un claro y muy interesante expresión de este nacionalismo de izquierda. Ramirez Necochea en su último trabajo no concluido antes de morir en Paris, va mostrando que las Fuerzas Armadas en sí mismas no son anti nacionales sino que es la influencia a que ellas fueron sometidas por el imperialismo lo que las contaminó. Ver: Hernán Ramírez Necochea. Obras Escogidas, bajo la dirección de Julio Pinto. Ediciones Lom. Santiago. Dos Tomos. 2007.

[28] La base empírica de estas afirmaciones la podemos encontrar en las Encuestas de Opinión que ha realizado la Fundación Ideas en conjunto con la Universidad de Chile. Los estudios de opinión sobre nacionalismo, sexismo, racismo, etc…han sido desarrollados en tres oportunidades, 1998, 2000 y 2004 en las ciudades de Santiago, Iquique y Temuco.

[29] El discurso denominado y conocido como de la “Patria Joven” es quizá una de las piezas discursivas de mayor interés para comprender la relación que establece entre ambos relatos, el patriótico y el mesocrático. Frei emocionado en el parque Cousiño al ver a los jóvenes marchando desde diversos puntos del país, los compara con los Héroes de la Concepción y los diversos episodios del relato patriótico militar: Su frase famosa fue “son los mismos”. No eran exactamente los mismos, unos eran los que habían batallado primero contra España y luego contra el Perú y Bolivia y los allí presentes pretendían realizar la Reforma Agraria, la reforma Educacional, en fin, las reformas sociales que hicieran del país una Patria para Todos. En el gesto simbólico de “la marcha” se producía o tendía a producir un nivel mas alto de integración entre las memorias locales, los bordes, y la memoria del Estado, las guerras fronterizas.

[30] Este discurso mesocrático de la Nación estuvo mas presente en sectores socialcristianos, radicales y de centro que en sectores por ejemplo, ligados al Partido Socialista. Este último partido siempre tuvo una relación mas estrecha con las Fuerzas Armadas, producto no solo del origen de sus primeros dirigentes como Marmaduke Grove militar de carrera, sino por la tendencia estatal patriótico antiimperialista que muchos de sus líderes ostentaron. No es casualidad que el dia del Tacnazo la dirigencia del partido Socialista fuera a negociar con el General Viaux Marambio.

[31] Ver nuestro libro La Comunidad perdida. Ediciones Sur. 1998

[32] En los estudios de casos empíricos que hemos realizado por ejemplo en la Comuna de San Miguel, aparece con una enorme nostalgia este discurso. El pasado se lo visualiza como un momento paradisíaco en que las personas valían por sus méritos, que existía una alta movilidad social, un enorme sentido solidario, etc…La mirada positiva y llena de nostalgia del San Miguel de los hermanos Palestro sigue vigente en las memorias, no solo de las personas mayores, de esa comuna de Santiago. Una señora dijo en cámara llena de confianza, “en ese tiempo éramos felices”. Los participantes del Debate Grupal estuvieron todos de acuerdo. San Miguel , en este juego de hipótesis, era una suerte de “puente” entre el campo y la ciudad, entre sus culturas. Era una suerte de cultura rururbana, donde junto al caciquismo rediseñado de los Palestro subsistían formas comunitarias que conducen hoy día a esos niveles tan altos de nostalgia.

[33] Ver Francisca Márquez, Susana Aravena y José Bengoa, La Desigualdad. Testimonios de la Sociedad chilena en la última década del siglo veinte. Ediciones Sur. Santiago 1999.

[34] No cabe duda que en el dos mil el intento de discurso mesocrático del gobierno por ejemplo del Presidente Ricardo Lagos, ha perdido buena parte de su eficacia simbólica. Al decir de que él era hijo del Liceo y la Universidad de Chile”, lo único que se puede pensar es que “bonito fue ese país”. Mas aún, en la medida que las acciones del Estado no van a reconstruir ese “paraíso mesocrático perdido”, las tensiones sociales se hacen mucho más fuertes, como se vio en las huelgas estudiantiles del año 2006.

[35] La concentración urbana es en Chile tan alta como todo el mundo lo sabe, que muchas veces es mejor hablar de “no urbano” que de propiamente rural. Cuando se señalan los problemas urbanos, aglomeración, delincuencia e inseguridad, medio ambiente degradado, transporte, atochamientos, etc… se está normalmente haciendo referencia a lo que ocurren en Santiago y las cinco o seis ciudades de mayor importancia y población del o directamente agrícolas, sigue siendo muy elevado, la densidad de la población escasa y por tanto no ocurren de igual manera los fenómenos urbanos así comprendidos. En este estudio utilizaremos este concepto amplio de “ruralidad” y no el de carácter estadístico censal que señala como tal a toda población menor de dos mil habitantes.

[36] Esta tesis la hemos desarrollado suficientemente en la Historia Social de la Agricultura Chilena, Tomo I El Poder y la Subordinación. Ediciones Sur. 1990.

[37] Las memorias de la hacienda el Huique que hemos estudiado, acerca de la familia patronal son insólitas. Las personas de edad hablan con un enorme cariño de Doña Elenita, la dueña del fundo. Pareciera que vivía junto a ellos, lo cual no era así. Profundizando en entrevistas vimos que solo iba al campo en el verano y para las “misiones”.El causante de la explotación y miseria en que se vivía, la otra parte de la memoria, era el “Administrador”.

[38] En el estudio del valle del Itata se puede ver en detalle y con brutalidad esta situación. Cobquecura es un poblado aislado en términos de intereses reales del resto del país, de la región, en fin, de la sociedad. Se ha instalado una Fábrica de Celulosa en Nueva Aldea, localidad aledaña y los vecinos, Alcalde, Cura, en fin toda la sociedad local ha protestado. Grandes manifestaciones que ni siquiera han aparecido en los periódicos regionales y que nunca han aparecido en los periódicos de Santiago y de tiraje nacional. La Planta de Celulosa posee una lógica económica ligada a los grandes asuntos de la economía nacional y absolutamente desligada de los intereses económicos locales. La percepción de soledad de la comunidad de Cobquecura es absoluta. La acción del estado es de subsidios que se canalizan a través de los Municipios. Los pocos puntos de encuentro entre sociedad local rural y sociedad urbana moderna se encuentran en torno a la naturaleza. Playas para hacer “surf” cerca de Cobquecura, turismo de verano, etc…

[39] Ver los datos de la Encuesta a tres Comunas con Alcalde Mapuche, realizada en el Proyecto Fondecyt 1050171. Allí en tres comunas del sur de Chile, solamente dos personas de la muestra de mas de doscientas cincuenta personas, reconocen militancia política. Ambos dos, son personas mayores de sesenta años. Ver www.identidades.cl y en anexos.

[40] Ver Revista de Estudios Públicos dedicada a la Cuestión Mapuche, del Verano del año 2007. Este centro de investigaciones, Centro de Estudios Públicos, realizó una encuesta nacional dedicada principalmente a analizar el carácter incluido o excluido de la autopercepción mapuche. Los datos se encuentran en la página web: http://www.cep.cl. Estudios Públicos. Número 105. Verano. Año 2007. Aunque se trata de una encuesta útil para la comprensión del fenómeno étnico mapuche, no estamos de acuerdo con las interpretaciones, las que insisten en que no existirían diferencias socio culturales entre mapuches y no mapuches rurales y en que los temas de pobreza son los determinantes. Hay algunos artículos que en su desmedido deseo de negar el tema mapuche, e incluso su existencia, acuden a un lenguaje postmoderno, elemental y en cierto modo remedo ridículo, para defender una tesis indefendible. El profesor Jorge Larraín fue llamado para escribir un comentario sobre esos supuestos análisis de la encuesta y poner un poco de cordura.

[41] Prueba de ello ha sido la acusación de “actividades terroristas” que se les ha aplicado a la dirigencia mapuche y que conduce a que una importante sección de ella esté presa en las cárceles del sur de Chile.

[42] Ver los estudios sobre Hip Hop que hemos realizado en el proyecto Identidad e Identidades en: www.identidades.cl y los artículos que se presentaron en el Número 35 de la revista Proposiciones. La ruptura del servilismo rural y la adscripción de los “pobladores” a la elite dominante, sus actitudes desenfadadas, la aparición de formas de vestir y apariencia “irrespetuosa”, son también en buena medida lor orígenes de la estigmatización. Ya no son los pobladores los “leales vasallos” de antaño, sino unos personajes desconocidos y por tanto peligrosos.

[43] El concepto fue elaborado por Norbert Lechner en base a los estudios realizados por el PNUD en Chile. Ver Obras escogidas. Editorial Lom. Dos Volúmenes. 2006 y 2007.

[44] Retrato de sociedad. 2003. Observatorio de Opinión Pública. Fundación Ideas y Universidad de Chile. Folleto. Santiago. 2004.

[45] En el estudio mas amplio que debería conducir al libro comprometido, sostenemos que el discurso nacional autoritario tiene raíces muy profundas en la historia nacional.

[46] Thomas Barfield. The Dictionary of Anthropology.Oxford. UK. 1997.

[47] Las actividades deportivas suelen ser elementos de integración evidentes, que de una manera lúdica recrean los sentimientos integradores. Los antropólogos brasileños, Rubens Olivem por ejemplo, han trabajado el efecto del Football, como constructor de nacionalidad, en una sociedad altamente segmentada.

[48] Pierre Bourdieu. La distinction. Critique sociale de jugement. Minuit. 1979. Ana Teresa Martínez. Pierre Bourdieu. Razones y lecciones de una práctica sociológica. Manantial. Buenos Aires. 2006. En la distinción Bourdieu estudia la lógica de la economía de los bienes culturales en Francia en la década del sesenta. En este trabajo el autor relaciona el concepto de distinción con el de bienes culturales “Gustos de clase y estilos de vida” en que el concepto de “habitus” será clave y determinante en los procesos de distinción. Por ello que se trata de fenómenos mas sutiles que los estudiados por Elias en Leicester, relacionados con la discriminación abierta y la estigmatización. Ver nota siguiente.

[49] Richard Sennet. El respeto. Sobre la dignidad del hombre en un mundo desigual. Anagrama, Barcelona. 2003.

[50] Ver Frederic Barth. “Ethnic groups and boundaries”, en : Hutchinson and A. Smith, Ethnicity. Oxford Readers. 1996. pp 75 a 83.

[51] Ver Marc Ferró, El resentimiento. Ponencia en el Seminario Internacional Bicentenario realizado en el Centro de Eventos Matucana 100 el año 2006. En proceso de publicación por Ediciones del Bicentenario.

[52] Norbert Elias. Logiques de l´exclusion. Fayard. 1997. Este estudio de un barrio en Inglaterra, Leicester, permite comprender estos procesos a través de numerosas dimensiones, en particular el análisis de los procesos de estigmatización, racismo, etc.. Elias señala que en el estudio de caso es justamente donde se pueden ver las múltiples relaciones y conflictos.

[53] Ver bibliografía en el marco teórico bibliográfico mas adelante. Sobre el conceto de “reclamo y reconocimiento” ver La Comunidad reclamada. Ediciones Catalonia. 2006. Ver también el texto ya citado de Sennet.

[54] Manuel Castells La era de la Información. Economía, sociedad y cultura. El poder de la Identidad. Volumen II. Siglo Veintiuno Editores. Madrid. 1998. Página 83.

[55] Ver Manuel Gutierrez Editor, Los usos de la Memoria. De palabra y obra en América. Seminario de Trujillo. Siglo Veinteyuno. Madrid. 2000. La exposición realizada en la caleta Queule en el marco de la investigación Identidad e Identidades, fue titulada “Denominación de origen”, ya que lo que esa comunidad demandaba y afirmaba era un fuerte proceso de reconstrucción de la memoria colectiva, como fuente de apropiación de su vida cotidiana y de su actividad económica, en este caso la pesca artesanal. Por cierto que para los jóvenes el hecho de ser parte de una familia y comunidad de pescadores tiene un elemento positivo y otro negativo, la discriminación de que se ven objeto cuando tratan de salir del territorio protegido por su cultura e intentar procesos de movilidad y transformación. Ver. www.identidades.cl

[56] Hay autores que lo denominan “path dependency”, esto es, los senderos o caminos que ha transitado un territorio determinado, o lo que se puede sencillamente denominar la “historia territorial”. . Ver, Julio Berdegué y Alexander Shejman. “Desarrollo Territorial Rural” en: José Bengoa. Editor. Territorios Rurales. Movimientos sociales y desarrollo territorial rural en América Latina. Editorial Catalonia. Santiago de Chile. 2006. Los estudios que se desarrollaron en el marco de este proyecto de Investigaciones tuvieron como marco este enfoque territorial. Ver mas adelante explicación de este estudio en el CV de José Bengoa.

[57] Roger Chartier El mundo como representación. Historia cultural: entre práctica y representación. Gedisa Editorial. 2002 Barcelona. Página 83.

[58] Loreto Andreani realizó una estadía en Nueva Imperial como Práctica profesional en el marco del Proyecto Identidades y sus resultados son muy interesantes y se pueden ver en www.identidades.cl

[59] Los trabajos publicados en la Revista de Estudios Públicos antes citados, afirman “la poco significativa diferencia entre mapuche y no mapuche en el medio rural”, página 82. Nuestro estudio muestra que esta diferenciación es nítida. En el estudio de Puerto Saavedra, la comunidad no indígena se ha sentido discriminada por la indígena que se ha apoderado del Municipio con varias consecuencias. Es el mismo caso en el Alto Bio Bio, aunque allí el grupo de colonos es minoritario. Ver tesis de Natalia Caniguan en www.identidades.cl

[60] Guillermo Bonfil Batalla "La Teoría del Control Cultural en el Estudio de los Procesos Etnicos". En Anuario antropológico/86. Ed. Universidade de Brasilia, Tempo Brasileiro, Brasilia.

[61] La literatura sobre esta materia es muy importante en la actualidad, creándose un área de estudios de “Antropología de la pesca”. Podemos citar entre otros, algunos de los trabajos que hemos analizado: Alberto Galván y José Pascual, “Pescadores”(“Algunas aproximaciones teóricas a la Antropología de la Pesca”, en: Joan Prat y Angel Martínez, editores, Ensayos de antropología cultural. Ariel Antropología. Homenaje a Claudio Esteva Fabregats. Barcelona. 1996. Jane Nadel Klein. Fishing for Heritage. Modernity and Loss Along the Scottish Coast. Oxford International Publishing. Uk. 2003. Y el estudio clásico de Geneviéve Delbos y Paul Jorion. La transmission des savoirs. Editions de la Maison des Sciences de l´Homme. Paris. 1990. Sobre Quintay hay varias tesis de grado siendo una referencia la de Antonio Frey y Luis Vial. Los pescadores de Quintay. Hermeneutas del mar. Universidad Academia de Humanismo Cristiano. 1997. Profesor Guía Sr.Luis Morales, co investigador de este proyecto. Las tesis realizadas por Paz Neira sobre la Caleta Queule (2005)y Ana María Vera sobre la Caleta Tongoy (2007), en el marco del programa de investigaciones “Identidad e Identidades”.

[62] Las monografías y videos se encuentran en http://www.identidades.cl

[63] El Debate Grupal del Huique concluyó con cantos, payadores, cuecas,comidas, en fin, reproducción de la ruralidad perdida.

[64] El Estado a través de los programas de subsidio a la mano de obra o de combate a la extrema pobreza, se ve obligado a asumir las externalidades no canceladas de las empresas. En una visita realizada el año 2006 con el equipo de “Desarrollo Rural de Colchagua”, ONG dirigida por el conocido agrónomo Oscar Letelier, a familias del Programa Puente, nos dimos cuenta que en su mayoría eran trabajadoras y trabajadores de empresas vitivinícolas, de las mas conocidas de Colchagua. En los tiempos de paro, el Estado debe subvencionar esa mano de obra con programas contra la pobreza, lo que es de dudosa eficacia y obviamente de dudosíma legitimidad. La hacienda finalmente se hacía mucho mas cargo de la mano de obra que las actuales empresas agropecuarias.

[65] El Museo de Santa Cruz que ha construido y sigue implementando el Sr Carlos Cardoen se ha transformado en un “modelo” de Museo privado y de recuperación de las memorias locales, para mucha gente y trata de ser replicado en cada una de las cabeceras comunales. Es visitado por miles de personas que se ven enfrentadas al pasado rural del “riñón de la oligarquía” como se le denominaba a Colchagua. Los paseos turísticos denominados “rutas del vino” son también otra fuente de relatos estereotipados de las historias locales, familiares, hacendales, etc…Son miles de personas, nacionales y sobre todo extranjeros que realizan estos paseos turísticos. Como es bien sabido y lo hemos explicado en otros trabajos, estos son “relatos de performance”, una de las mayores motivaciones en la actualidad de construcción cultural. La crítica a estos modelos museográficos la realizamos en un Seminario organizado por la Dibam. Señalamos por ejemplo que en el Museo de la Hacienda El Huique en Colchagua, no había ninguna presencia de la memoria de los inquilinos. Los trabajadores de la hacienda permanecían en el silencio mas profundo. No le gustó el comentario crítico al representante del Ejército de Chile quien tiene a su cargo esa paradigmática hacienda, no dejándonos ingresar en el año 2006 a filmar al interior de las casas. Ver, José Bengoa.” Memoria y Patrimonio Histórico”, en; Dirección de Bibliotecas y Museos. Seminario Internacional sobre el Patrimonio. Santiago. 2005.

[66] No pareciera ser otra la base cultural en la que se sustentan las recientes movilizaciones de los mineros y en especial de los subcontratados. La violencia de sus acciones, el arrojo, son parte de esa cultura masculina.

[67] Fondecyt 1050031, Comunidad e Identidad Urbana: Historia de Barrios del Gran Santiago: 1950-2000.

[68] La política gubernamental definió el año 2006 la existencia de 200 barrios a lo largo de Chile, como de alta vulnerabilidad y creó el Programa Quiero Mi Barrio, en un esfuerzo por asentar la cohesión y mejorar la calidad de vida al interior de estos territorios urbanos empobrecidos.

[69] O.Mongin, La condición urbana: la ciudad a la hora de la mundialización, Paidos, 2007.

[70] John Hutchinson y Anthony D. Smith. Nationalism. Oxford University Press. London. 1994. Se trata de una colección de artículos de los mas conocidos especialistas en estas materias. En la Introducción los autores analizan los orígenes del nacionalismo, los diversos tipos de nacionalismos y el “revival” del nacionalismo contemporáneo.

[71] Anthony D. Smith “¿Gastronomía o geología? El rol del nacionalismo en la reconstrucción de las naciones”, en: Alvaro Fernández Bravo. La invención de la Nación. Lecturas de la identidad de Herder a Homi Bhabha. Manantial. Buenos Aires. 2000.

[72] Charles Tilly. The formation of National States in Western Europe. Princeton University Press. 1975.

[73] Ver nuestro artículo “La evolución de las miradas”, en: Revista Proposiciones. Número 34. Año 2006, donde desarrollamos largamente el pensamiento de Gellner. Ver: Ernest Gellner, Naciones y nacionalismos. Alianza Editorial. Madrid. 1988, y del mismo autor: Nacionalismo. Editorial Destino. Barcelona 1998. Ver el debate realizado en la Universidad de Warwick , Inglaterra y en el London School of Economics, el año 1995 y 1998 entre Gellner y Smith en: http://members.tripod.com/GellnerPage/Warwick0.html.

[74] Benedict Anderson. Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. Fondo de Cultura Económica. México. 1993. La primera edición en inglés es de 1983 y fue corregida por el autor. Ver nuestro comentario a este libro en su primera edición inglesa en José Bengoa. La Comunidad perdida. Ediciones Sur. Santiago. 1997.

[75] Homi K. Bhabha. El lugar de la cultura. Ediciones Manantial. Buenos Aires. 2002 (1994 en inglés)

[76] Obra citada, página 177. Ver el recientemente publicado libro: Homi Bhabha y W.J.T. Mitchell Edward Said Continuando la conversación. Paidos. Buenos Aires. 2006., primera edición en inglés por The University of Chicago Press. 2005. Este es un libro muy hermoso y emotivo, donde numerosos autores hacen recuerdos intelectuales de quien fuera uno de los mas importantes pensadores de la actualidad, fallecido de un cáncer en el año 2003.

[77] Bhabha, obra citada página 176.

[78] Id, página 179.

[79] Id, página 184.

[80] Clifford Geertz. “Cuatro fases del nacionalismo” en: Alvaro Fernández Bravo editor, ya citado. También el Capítulo 9 de La Interpretación de las culturas. Barcelona. Gedisa. 1973.

[81] Clifford Geertz, obra citada, página 168.

[82] Ver, John Hutchinson y Anthony Smith, Ethnicity. Oxford University Press. 1996. Igualmente ver la Introducción donde estos dos autores pasan revista al concepto, a sus complejidades, actualidad y a sus limitaciones.

[83] Clifford Geertz. “Primordial Ties”, en John Hutchinson y Anthony Smith, Ethnicity, ya citado, página 40 y ss.

[84] Eric Hobsbawn, “Etnicidad y nacionalismo en Europa hoy”, Conferencia en la American Anthropological Association de Estados Unidos, y publicado en Anthropolgy Today. Volumen 8, Número 1. Febrero de 1992. Pp 3 a 8. Y Traducción al español en el texto ya citado, pp. 173 a

184. Ver de este autor su conocido libro: Naciones y nacionalismo desde 1780 Grijalbo. Barcelona. 1997. Son las Conferencias de Belfast de 1985.

[85] Otros trabajos que van en la línea analítica señalada del texto y que hemos revisado son: Adrian hastings. La construcción de las nacionalidades. Etnicidad, religión y nacionalismo. Traducción de Cristina Piña. Cambridge University Press. Madrid. 2000. En este libro al discutir ¿Qué es una Nación? El autor coincide con Benedict Anderson en el sentido que siempre la nación “ se concibe como una profunda camaredería horizonatl” y enfatiza en la idea de que es “un sentimiento de horizontalidad”. Ross Pole Nation and Identity. Routledge. London and New York. 1999. Este texto es de utilidad en la medida que pasa revista al pensamiento ya expuesto mas atrás de Anderson (pp 10 y ss.), Gellner (pp 18 y ss.) y señala algunas claves, como las formas de la identidad, para salir de las trampas de la esencialidad nacionalista.

[86] Edmund Morgan. La invención del pueblo. El surgimiento de la soberanía popular en Inglaterra y Estados Unidos. Siglo XXI Editores. Buenos Aires. 2006.

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